12/09/2026
Has venido a Alicante. No necesitas reunir a seis personas para comer arroz.
Alicante tiene una forma muy particular de recibirte: te enseña el mar, te abre el apetito y te recuerda que aquí el arroz no es un plato cualquiera. Es patrimonio, conversación y una buena excusa para alargar la sobremesa.
Todo estupendo. Hasta que buscas dónde comer arroz y aparece la regla de siempre: mínimo dos personas, una receta para toda la mesa y una negociación que no figuraba en la guía de viaje.
En Rice & Bones creemos que viajar ya tiene suficientes decisiones importantes. Elegir entre visitar el castillo o bajar a la playa. Entre una horchata o una ce***za. Entre seguir paseando o sentarte a comer. El arroz no debería ser otra negociación.
Cada persona elige. La mesa comparte lo que le dé la gana.
Aquí trabajamos con arroces individuales. Si vienes solo, puedes pedir arroz. Si vienes en pareja, cada uno puede pedir el suyo. Si sois cuatro amigos con ganas distintas, nadie tiene que perder una votación antes de comer.
Puedes elegir un arroz seco si buscas grano suelto y carácter. Un meloso si te apetece una experiencia más ligada y jugosa. O un mantecado si ese día quieres cremosidad, intensidad y cero ganas de discutir con los puristas.
La idea es sencilla: compartir es bonito cuando es voluntario. Cuando es obligatorio, suele llamarse logística.
Arroz en el centro de Alicante, a tu ritmo
Rice & Bones está en Calle Castaños, 36, en pleno centro de Alicante. Es una parada pensada para una comida que encaje en tu día: después de una mañana de paseo, antes de seguir descubriendo la ciudad o porque te ha entrado antojo de arroz y no tienes intención de esperar al domingo.
La experiencia combina pedido digital y atención del equipo. Puedes consultar la carta, elegir con calma y preguntar si necesitas orientación. Porque la tecnología puede hacer una comida más ágil, pero no debería obligarte a resolverlo todo sin ayuda.
Además, la carta está diseñada íntegramente sin gluten. Así, si en el grupo hay una persona celíaca, el plan no empieza con un interrogatorio ni termina con una opción de compromiso.