06/05/2026
En esa última noche hubo una mirada pausada sobre el escenario. Hubo abrazos interminables. Hubo sonrisas. Hubo recuerdos y anécdotas que volvieron a aparecer como si el tiempo no hubiera pasado.
A veces, el ruido parecía apagarse y todo se volvía más lento, como intentando darme el tiempo justo para contemplarlos a todos, cada uno de mis amigos. También llegaron mensajes y detalles desde lejos que sentí muy cerca, como rozándome la piel y el corazón. Hubo un último vaso servido y también una llave que giró para no volver.
Y son tantos los amigos, tanto el cariño recibido, que las palabras quedan cortas. Porque un proyecto de treinta años no se sostiene solo. Fue posible gracias a una enorme cantidad de personas, familia, amigos, clientes de toda la vida, que hicieron de este lugar algo propio, algo que también les pertenecía. Y eso es lo más hermoso de todo, eso es lo que mejor define a nuestra Pizzería 2000.
Me voy con un n**o en la garganta, sí, pero también con la felicidad enorme de saber que muchos de los mejores momentos de este proyecto que construimos con Marce fueron también parte de los mejores momentos de la vida de ustedes.
Gracias por acompañarnos durante tantos años.
Gracias por cada día, cada noche, cada charla y cada abrazo.
Gracias, de corazón.
Geovana.