26/07/2022
LA GLORIOSA HUMAITÁ ES ABANDONADA
Un día como hoy 25 de julio de 1868 en una brillante operación de retirada militar planificada por el Mariscal Francisco Solano López, la considerada “Sebastopol de América”, la ciudad fortificada de Humaitá amanece con unas pocas o casi nada defensas al asedio de los aliados, que nunca pudieron tomar ése glorioso bastión de nuestro país a través de las armas. Así mismo… Humaitá nunca fue vencida, se produjo su paso, sólo una vez que los escuálidos defensores abandonaron o capitularon en el lugar.
Veamos lo que pasaba años antes… “Cuando Don Carlos Antonio López asumió como primer Presidente de la República en 1844, en corto tiempo la instrucción militar se difundió por todas partes, convirtiéndose en soldados muchos ciudadanos paraguayos. Antes del inicio de las operaciones, los campamentos de Asunción, el cercano Cerro León, además de los de Encarnación y Humaitá habían abrigado las primeras concentraciones de tropas del Ejército Paraguayo”.
“En su carácter de fortaleza; Humaitá había concentrado una gran población de efectivos militares. Con los demás componentes al servicio de la guerra, aquella demandaba una disposición urbana que respondiera a mínimos requerimientos de eficiencia, comodidades exigidas para alojamientos, cuarteles, almacenes y depósitos. Humaitá contaba con defensas que combinaban la artillería de posición con pasadizos subterráneos, trincheras con casamatas”. Pero nuestras reservas humanas no eran interminables como los de los aliados, especialmente los soldados del Ejército Imperial.
La escuadra brasileña, después de haber franqueado el paso de Curupayty, el 15 de agosto de 1867, fondeó frente a Humaitá. Gracias a varios encuentros realizados en Tatajyvá y Tajy, el Comandante Bernardino Caballero resistió con unos pocos soldados al ejército de los aliados. Estos cercaban cada vez más la plaza de Humaitá. El 12 de febrero de 1868, Mitre abandonaba el mando supremo, siendo reemplazado por Caxías.
Por fin, el 18 de febrero, después de varias tentativas infructuosas, la escuadra enemiga, a pesar de las descargas paraguayas que no lograron hacer mella en las espesas corazas de los buques, franqueaba el paso de Humaitá.
El 22 de febrero, tres buques brasileños llegaban frente a Asunción. La presencia de los acorazados enemigos en nuestro puerto hizo creer a mucha gente que López estaba irremediablemente perdido y esta creencia despertó la ambición política, celebrándose reuniones públicas y secretas, que tuvieron después trágicas consecuencias.
Cercado por tierra y por agua, objeto de múltiples bombardeos y de encarnizados asaltos, Humaitá, la "Sebastopol paraguaya", proseguía intacta, "como una columna cuya sólida masa parece el apoyo más firme de un templo ruinoso".
¿Cómo fue la brillante retirada de Humaitá?
“En la noche del 23 de julio de 1868, se inicia la evacuación de Humaitá, al son de música y baile para no despertar sospechas del enemigo. El cumpleaños del Mariscal López, el 24 de julio solía celebrarse siempre con grandes fiestas en el ejército paraguayo, por lo que no solía luchar en ésa fecha, y así lo sabía el enemigo. Así que López dispuso música y baile en vísperas de su onomástico para recordar al enemigo que era su cumpleaños, por lo tanto, no habría batalla al día siguiente, al menos no planteada por los paraguayos. Así que ésa noche los Aliados pudieron dormir serenamente convencidos de que los paraguayos no se dedicarían a ninguna acción. De éste modo casi pudo escapar toda la guarnición de Humaitá…”
Que dijeron los aliados respecto a ésta operación y principalmente sobre como encontraron a Humaitá, o mejor dicho, que manifestaron al “entrar” a Humaitá? Leamos al propio Presidente de la República Argentina y Generalísimo Aliado Don Bartolomé Mitre que en fecha 29 de julio de 1868, escribe al Gral. Juan A. Gelly y Obes, una carta que dice: “Mi estimado amigo: Son en mi poder sus apreciables cartas del 19 y 20, recibidas el 26 por la noche, las de 22 y dos del 23, recibidas el 27 por la mañana, y las de 24 y 25 que recibí ayer en la tarde, (las seis hacen referencia a misivas enviadas por el primero en el mes de julio a Mitre) entregadas por el Mayor Ortiz, quedando impuesto de todo cuanto en ellas me comunica”.
“Comenzare mi contestación aceptando con todo gusto y retribuyéndole las felicitaciones que me dirige en la última consecuencia del ABANDONO que ha hecho el enemigo de su famoso Humaitá y consiguiente ocupación por el ejército aliado. Tan importante suceso para todos aquellos que miran en algo el honor y dignidad de la patria en la lucha en que está comprometida, no dejará de contrariar a los que han levantado la destemplada grita por la paz a todo trance, sacrificando hasta la dignidad y el deber. Resignémonos, no obstante, a seguir en el camino que llevamos y aun cuando sea contra viento y marea, procuremos terminar la cuestión con honor y gloria para las armas aliadas”.
“Aguardo con el interés que es consiguiente las noticias posteriores al ABANDONO de Humaitá por el enemigo. Sentido ante éste tiempo en su fuga, teniendo que luchar con serios inconvenientes para salvarse, y contándose con suficientes elementos, bien distribuidos, para hostilizarlo, no será difícil obtener cuando menos, la rendición de su mayor parte. Aguardo también noticias más circunstanciadas de todo lo que ha dejado ABANDONADO el enemigo en Humaitá. No dejará de ser curiosa la relación que sobre esto puede hacerse”.
Considerando el coronel Martínez, comandante de la plaza, que la situación se volvía cada vez más angustiosa y reparando que la heroica resistencia de largos meses se tornaba inútil y peligrosa, aceptó, el 5 de agosto de 1869, las estipulaciones de la rendición. En virtud de ellas, los prisioneros no serían obligados a pelear contra la patria y los oficiales conservarían sus espadas. 1.200 soldados, de los cuales 300 estaban enfermos o heridos, cayeron en poder de los aliados.
Con el retiro de Mitre, en enero (o febrero, según otras fuentes) de 1868, por el fallecimiento del vicepresidente Marcos A. Paz, los brasileños quedaron prácticamente solos en la conducción y en el esfuerzo principal de la guerra. El 18 de febrero de 1868, la escuadra forzó al fin el paso del río frente a la fortaleza de Humaitá, que no se mostró inexpugnable como tanto temían los brasileños. Navegó aguas arriba hasta Asunción que, evacuada previamente, fue bombardeada. Pero al primer amago de resistencia, volvió aguas abajo. El 2 de marzo fue audazmente abordada por canoas dirigidas por los capitanes Ignacio Genes y Eduardo Vera. Este asalto, aunque infructuoso, desconcertó a la escuadra. López aprovechó la coyuntura para abandonar sigilosamente Humaitá y, después de largo rodeo por el Chaco, establecerse en San Fernando, sobre el Tebicuary, donde organizó su nuevo Cuartel General.
¡Gloria eterna a los bravos defensores de Humaitá!
FUENTES: “Historia paraguaya – Campaña de Humaitá" de Miguel Rigual / “Breve historia del Paraguay” de Efraím Cardozo / “Humaitá, estampas de epopeya” de Felipe E. Bengoechea Rolón / “Una hecatombe americana: La guerra del Paraguay” de Martin Insfrán / “Correspondencia selecta, guerra del Paraguay” de Bartolomé Mitre.
Artículo de Eduardo Ortíz Mereles
IMAGEN: Reconstrucción digital de la iglesia de San Carlos de Borromeo y algunas posiciones de defensa militar en el perímetro fortificado de Humaitá de Eduardo Nakayama y Mateo Nakayama.