A fines de la década de los 70’s, Doña Angélica y Don Lucho deciden abrir, por segunda vez, una panadería pequeña en una nueva y desolada urbanización. Rodeados por una desértica chacra, los restos de lo que era en aquel entonces La Hacienda Higuereta, comienzan a levantar los cimientos de una nueva historia. Los primero años fueron difíciles, en un barrio nuevo y poco concurrido. Don Lucho, pa
nadero de oficio, empezó a hornear su tradicional receta de Pan de Molde Especial para ofrecerla al público. Poco a poco, y de molde en molde, personas de todas partes de Lima venían a la pequeña panadería desde muy temprano con la esperanza de comprar el Pan de Molde Especial antes que se agotara. Sorprendida por la respuesta del público, Doña Angélica, visionaría por naturaleza, comienza a crear nuevas líneas de productos, la Pastelería Dulce, la Salada y poco después las Tortas Infantiles, líneas que aún siguen vigentes. Más de 30 años después, seguimos con el mismo camino que alguna vez Doña Angélica y Don Lucho emprendieron.