05/06/2026
5 RAZONES PARA VOTAR POR ROBERTO SÁNCHEZ Y 3 SUGERENCIAS
Por: Rodrigo Montoya Rojas I Navegar río arriba
Lima 2 de junio de 2026
UNA. La candidatura de Roberto Sánchez representa la posibilidad de un voto de izquierda, que para una parte del pueblo significa una esperanza y que para los dueños del Perú solo quiere decir “terrorismo y comunismo”. En doscientos tres años de la República Estado Nación no se construyó una democracia en el sentido preciso de respeto del voto de todas las personas a partir de los 18 años. Nadie nos enseñó la democracia y no tuvimos donde aprenderla: los presidentes, los caudillos-jefes de partidos políticos, los militares, los jefes de las unidades de educación desde transición hasta las universidades, los jefes de la iglesia católica con toda su estructura de poder, y los jefes de familia, todos defendieron y defienden aún el sistema vertical de la vieja hacienda colonial que sigue siendo la base de la estructura política. Aprender a ser demócratas es fruto de un largo proceso, que entre nosotros hasta ahora es principalmente individual. El respeto de las personas que no piensan como nosotros, no tiene de dónde salir porque los racismos y la discriminación crean muros de vergüenza y de desprecio para separar al 80 % de peruanas y peruanos que tienen el color de la tierra de las naciones-pueblos-culturas-patrias y lenguas en todo el país. Recuerden todo lo que las derechas dijeron de Pedro Castillo: “analfabeto”, “cholo”, “burro”, “terruco”, “comunista”, etc.).
DOS. La candidatura de Roberto Sánchez representa, gruesamente, lo mismo que la de Pedro Castillo, todas las derechas vuelven a repetir los insultos contra Roberto Sánchez; si ganase, la coalición de partidos, grupos e individuos de la derecha están ya muy bien preparados para hacerle la vida imposible; aprobaron 53 cambios en la constitución para defenderse mejor en sus juicios pendientes, para reelegirse, para controlar todas las instituciones y para vacar a un nuevo gobierno de la izquierda. Uno de los dirigentes mayores del fujimorismo, llamado Miki Torres confesó que el gobierno de Castillo cayó por el esfuerzo conjunto de todas las fuerzas de derecha del país. No se ha dicho aún la última palabra sobre el llamado “golpe de Pedro Castillo”. Para que un civil dé un golpe de Estado en el Perú debe contar con el apoyo de la Fuerza Armada, si no es así estará perdido. La noción de autogolpe no tiene sentido alguno. ¿Podría haber sido Pedro castillo tan tonto para no pedir el apoyo de los jefes militares antes de leer su manifiesto? Ninguno de los analistas políticos y de las fuerzas políticas se hizo esta pregunta elemental. En 1992, el golpista Alberto Fujimori, ese sí un golpista cabal, negoció y obtuvo el apoyo incondicional de los jefes militares de entonces, gobernó con ellos ocho años, los de mayor corrupción en la historia del País; por eso fueron a la cárcel. Mientras Pedro Castillo leía su mensaje, los congresistas estaban en reunión y no se movieron durante todo el día hasta la juramentación de Dina Boluarte. Nadie preguntó por qué tuvo que ser la policía la que ordenó la detención de Castillo cuando lo llevaban a la Embajada de México. Me parece probable que la coalición de congresistas haya sabido que las fuerzas armadas no apoyaban el golpe y por eso se mantuvieron en sus puestos; si la respuesta hubiese sido sí, habrían salido corriendo a buscar embajadas, como el supuestamente valiente Alberto Fujimoir que cuando se sintió en peligro corrió a esconderse en la Embajada de Japón.
TRES. La candidatura de Roberto Sánchez representa la posibilidad de un mayor aprendizaje de las fuerzas de izquierda sobre su relación con los pueblos, naciones y culturas en los Andes, la Amazonía, los descendientes de las grandes culturas Moche, Chimú, Tallan, Cañaris, Nasca Paracas. Se perdió la fuerza electoral de los partidos de izquierda en el último tercio del siglo XX por muchos motivos, principalmente por el virus de la división que afecta a todos sus partidos y continúa hoy. No es fácil romper con el caudillismo de nuestra historia republicana. Apoyando a la organización que tuvo el mérito de leer mejor el momento electoral de 2026 tenemos la oportunidad para dar dos pasos adelante en la larga marcha de aprender y practicar la democracia y de saber gobernar. Si Roberto Sánchez gana, todas las fuerzas de derecha harán lo imposible para sacarlo del palacio.
CUATRO. Es hora de atender las numerosas exigencias de los pueblos andinos y amazónicos. La primera es la exigencia de defender el derecho a la justicia para las 50 hermanas y hermanos asesinadas en Puno, Apurímac y Ayacucho con alevosía y ventajas por soldados y policías que dispararon a los manifestantes con armas de guerra compradas a Israel, tratándolos como enemigos internos de guerra. La segunda es el respeto de su voto, no tomado en cuenta, pese a que su candidato Pedro Castillo había ganado limpiamente, no lo dejaron gobernar y lo acusaron de golpista. La tercera es el respeto a sus comunidades, al modo colectivo de mirar el mundo, a su autogobierno. Cuando nuestros hermanos quechuas, aymaras y amazónicos, llegaron a Lima con estas reivindicaciones, vinieron con sus propios recursos, y con la solidaridad de sus hermanos en los pueblos del largo camino, ofreciéndoles comida, ponchos, agua, y abrazos fraternos. No vinieron a “tomar Lima” como creyeron los limeños, herederos directos del miedo que los españoles y sus descendientes sintieron y sienten frente a los llamados indios. Los cronistas cuentan que Pizarro y sus soldados dormían con botas y con los caballos ensillados, listos para huir, con solo las cinchas aflojadas.
CINCO. La candidatura de Roberto Sánchez representa La posibilidad de gobernar para defender y multiplicar el carácter colectivo de cada comunidad. Estará en sus manos reconocer a las comunidades andinas, amazónicas y costeñas como unidades colectivas, y no como una simple suma de individuos; un individuo un voto, un comunero = un título de su propiedad individual. Sería extraordinario que su gobierno abra en la Sunarp y en Cofopri amplios espacios plenos para todas las comunidades peruanas como unidades colectivas en la economía, política y cultura de cada pueblo.
Sugerencias para que los congresistas de Juntos por el Perú se diferencien de sus colegas de la coalición fujimorista
En política son muy importantes las promesas y cuenta más su cumplimiento. Lo ideal es hacer lo que se dice y decir lo que se hace. En política peruana, gran parte de las promesas pasan al olvido y reaparecen en tiempos electorales. Conocemos hasta el hartazgo historias de los presidentes (ningún país el mundo tiene a tantos expresidentes en prisión y a otros o con juicios pendientes), ministros, directores, congresistas, jueces, burgueses de todo tipo, etc. que tienen uñas largas e ideas cortas, honradez cero, pocos o ningún escrúpulo. Creen que los justos pecan en arcas abiertas. Sugiero algunas promesas y gestos no vistos hasta hora en la política peruana.
UNA. Que los candidatos a la presidencia y vicepresidencias, los senadores y diputados ya elegidos candidatos firmen un acta delante de la prensa, con Roberto Sánchez a la cabeza como ejemplo mayor, comprometiéndose a no tocar un centavo de las cajas públicas, a no explotar a sus empleados, a no acosar o violar a sus trabajadores, a renunciar a sus cargos si son denunciados con pruebas, a no ir borrachos a sus centros de trabajo. Para la realización de esta promesa, los electores promoverán la renuncia de los congresistas. Si los presidentes de la república tienen la potestad de renunciar, qué corona tiene los congresistas para quedarse amparados por la inmunidad e impunidad que el poder les asegura.
DOS. Como se afirma que los congresistas son representantes del pueblo, corresponde a los flamantes senadores y diputados de izquierda dar el ejemplo y renunciar desde el primer día de agosto a todos los privilegios de los congresistas que la mafia fujimorista multiplicó en los últimos cinco años. En una nueva entrega de mi columna Navegar río arriba, compartiré con ustedes un listado de casi una veintena de privilegios, que separan a los congresistas de sus pueblos a los que creen representar.
TRES. El primer privilegio que debe terminar es el seguro privado de salud que cada congresista tiene para él, ella y sus familias. El pueblo representado en el Congreso no tiene seguro alguno o solo pertenece a un seguro público. Si se sienten deveras representantes del pueblo, que compartan con él el seguro público durante todo su mandato y hagan todo lo posible por conseguir el seguro de salud Para todas las peruanas y peruanos. En mis años de rodar y rodar por el Hospital Almenara, nunca vi a un congresista, a un jefe militar, haciendo cola en los pasillos buscando una cita, un examen cualquiera, una tomografía, una resonancia magnética o una fecha para ser operado. Si los congresistas quieren un seguro privado, que se lo paguen con los salarios tan altos que tienen. Forman parte del seguro privado-público los hospitales exclusivos para cada una de las fuerzas armadas y la policía. Vaya contradicción: los congresistas que deben defender y multiplicar la salud pública, son beneficiarios del régimen privado de salud.
PRIVILEGIOS DE LOS CONGRESISTAS
3 de junio de 2026
Aquí sigue la madre del cordero: al jurar sus votos de congresistas, los felices ganadores reciben:
1, catorce súper sueldos por año (15 veces más que el sueldo mínimo que ganan
millones de peruanos, no ganadores ni emprendedores como ellas y ellos);
2, algunos miles de soles más por los llamados viajes de representación;
3, un excelente seguro privado de salud que incluye a la familia;
4, dos o tres asesores que los ayuden a sistematizar sus experiencias, cubrir sus ignorancias y recomendarles lo que pueden decir o callar cuando se atrevan a intervenir en debates o tengan la osadía de presentar algún proyecto de ley que valga la pena, pase los filtros de las comisiones y llegue a buen puerto;
5, dos secretarias;
6, un empleado encargado de llevar mensajes y volver con respuestas,
7, financiamiento de pasajes y viáticos fuera o dentro del país para asistir a eventos aparentemente importantes;
8, un vehículo de cero kilómetros o facilidades varias para pagarlo;
9, una o más laptop de mejor marca
10, uno o dos súper celulares renovables con cada avance tecnológico
11, un uso ilimitado de los teléfonos del Congreso
12, alimentación subsidiada en el comedor, bebidas y cafecitos ilimitados en las
reuniones grandes y pequeñas;
13, (no sé si aún tienen derecho) a una protección de su seguridad personal a cargo de la policía durante las 24 horas de cada día,
14, disponen de una inmunidad que parece eliminada, pero se mantiene con las triquiñuelas que abogados y tinterillos y asesores.
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El listado estará abierto. He dejado dos líneas en puntos suspensivos por si las
lectoras y lectores tuvieran algún privilegio más que agregar o retirar.
Permítanme una pregunta: ¿si fueran elegidos congresistas, renunciarían a esos privilegios?
Fuente, Rodrigo Montoya Rojas, capítulo VIII del primer volumen de mi libro PERÚ: VOLVER A EMPEZAR después de la promesa incumplida. República-Estado-Nación, que podría salir en julio próximo con la Editorial Horizonte. Los libros II y III seguirán en 2026.
Fuente: LA MULA
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