16/02/2026
Hoy muchos celebran flores, cenas, promesas y fotos perfectas.
Hablan de amor… como si el amor fuera solo una fecha.
Pero yo conocí un Amor diferente.
Uno que no empezó con rosas… sino con una cruz.
Un Amor que me abrazó cuando nadie veía mis lágrimas.
Que me sostuvo cuando por dentro me estaba quebrando.
Que me eligió incluso cuando yo no lo merecía.
Mi verdadero Amor no es pasajero.
No depende de estados de ánimo.
No cambia con las estaciones.
Pasaron siglos…
y sigue siendo fiel.
Se llama Jesús.
Sí, mi esposa es un regalo hermoso de Dios.
Sí, amar en la tierra es una bendición.
Pero ningún amor humano puede compararse con el Amor que decidió morir por mí.
No nací solo para enamorarme de alguien en esta tierra.
Nací para enamorarme primero del Cielo.
Y cuando entendés eso…
amar a tu pareja deja de ser necesidad
y se convierte en propósito.
Si hoy estás solo, no estás vacío.
Hay un Amor eterno persiguiéndote.
Un Amor que no se cansa.
Un Amor que no traiciona.
Un Amor que no se apaga.
Jesús dio su vida por mí.
Y yo quiero vivir la mía enamorado de Él.
“No temas, porque yo estoy contigo…” — Isaías 41:10
“Nosotros amamos porque Él nos amó primero.” — 1 Juan 4:19