08/09/2026
:💥GUERRA SUCIA ELECTORAL🇵🇪🏳️🌈⬇️
📌A un mes de las elecciones regionales y municipales 2026, la campaña electoral empezó a calentarse y con ello se desató la “guerra sucia”, para traerse abajo las campañas de algunos de los candidatos que según las encuestas ocupan los primeros lugares.
En los últimos días hemos apreciado que las estrategias de campaña han cambiado radicalmente. La “guerra sucia” se inicia en las redes sociales, con la creación de falsas cuentas de Facebook a nombre de un determinado candidato. El problema es que el Twitter y Facebook no son regulados por la ley, por tanto, crecen conforme pasan los días y es el vaticinio de una campaña electoral indecorosa, carente de propuestas y planes de gobierno.
Los medios electrónicos y las redes sociales, deberían ser un aliado para los candidatos a las alcaldías y al gobierno regional, y hacer público ahí sus campañas con propuestas, planes de gobierno, sin embargo, el TikTok, Twitter y Facebook, se han convertido en espacios perfectos para la “guerra sucia”, donde los operadores políticos utilizan estos medios para desprestigiar a sus contendores políticos.
La Guerra sucia existe en el Perú y en todas partes del mundo, y las campañas electorales se juegan siempre en dos niveles: con mensajes positivos o negativos en contra del resto de oponentes. Entonces, que haya guerra sucia no es un problema, es parte de la lucha electoral mientras sea dentro de las leyes.
Algunos movimientos y partidos políticos han pasado de las propuestas, debates y presentación de planes de gobierno a la difamación, con el objetivo de debilitar, desprestigiar y vulnerar al contrincante político. Y al parecer está teniendo mayor relevancia contra algunos candidatos al gobierno regional y a las alcaldías provinciales y distritales mostrando una cultura política de baja información.
La guerra sucia electoral exhibe lo peor de los partidos políticos. Muestra lo siniestros que son los grupos internos que la promueven, los militantes que la ejecutan y los líderes que la avalan. Y los involucrados en la guerra sucia electoral están dispuestos a todo con tal de que los contrincantes no les arrebaten el poder o a ponerles piedras en el camino ante la certeza de que lleguen a fortalecerse.
Los candidatos que lideran las encuestas sobre intención de votos son los más propensos de ser el blanco de las malas prácticas electorales.