28/03/2017
***RESEÑA DE NUESTRA VISITA***
''Nuestra meta era llegar a la parte más alta del Cerro La Botica, que era donde estaba la Cruz, pero por una ruta diferente. Nos aventuramos a subir solos y en nuestro camino apareció un simpático perrito, al cual uno del equipo hizo cariño (ambos son los de la foto). Ese gesto bastó para que se nos uniera y emprendiera la subida con nosotros. Lo curioso es que él fue quien nos guió por un camino, naturalmente nosotros solo lo seguimos. El camino era bonito y lo mejor de todo fue que nos llevó hacia una zona plana rodeada de arboles que era el hábitat de decenas de pájaros y donde se respiraba un ambiente de paz (segunda foto). A pesar que no logramos llegar aquel día a la Cruz, descubrimos paisajes increíbles de este Cerro tan especial. En todo momento el perrito nos acompañó tanto de ida como de retorno, siempre al frente de todos. Al finalizar el trabajo de reconocimiento, bajamos y fuimos por nuestras cosas al hospedaje donde nos habíamos quedado, debido a que nuestro bus con destino a Trujillo salía dentro de 1 hora. Era el momento de despedirnos y así fue, lo dejamos comiendo frente a un restaurante, esa la última imagen que vimos mientras nos alejábamos por el camino. Todo el equipo sentía que lo íbamos a extrañar, se había ganado nuestro corazón y un espacio fundamental en nuestro proyecto universitario. Nuestra ruta turística tenía su nombre, ''Firulais'' (nombre que en son de broma se lo pusimos, pero que él correspondía).
En Diciembre del 2016, realizamos nuestra última visita al pueblo de Cachicadán, con la esperanza de volverlo a ver, pero no lo encontramos. Aún así, siempre lo tenemos presente. De él tenemos un gran recuerdo y fotos de momentos especiales, porque él es especial, él es Firulais.''