A puertas de un hogar, un emprendedor con algunos problemas decide iniciar, lo que en su momento sería una buena idea. Ejército, Huamanga, Ayacucho. Año 2006)
La carretera, aún no estaba asfaltada y tampoco había veredas. Por lo que las casas, tenían un pequeño espacio para un jardín. En el nuestro se había formado una enredadera del árbol de la granadilla, fue tal el crecimiento de la planta, que llego a formar un techo, de donde colgaban sus frutos. Se había formado una “Ramadita”
¡Es ahí, donde se inicia todo! Ese pequeño espacio fuera de la casa, fue lugar para emprender. Con una mesa lo suficientemente grande para juntar a diez personas
Acompañada de dos bancas largas que acompañaban a dicha mesa. Se inicia vendiendo ceviches, con chicharrón de pota de precios muy cómodos.
¡A la gente le gusto! Pasado un corto tiempo, se sumaron nuevos ceviches, mejor elaborados. Un día soleado, llegan unos extranjeros a degustar aquel platillo
Que veían, era consumido con tanto placer por las personas presentes, decide pedir uno, y quedo muy a gusto. Exclamó “Esta bueno”. Una consumidora frecuente, conocida del dueño
Al ver y escuchar este acontecimiento, solicitó llamar al establecimiento “La Ramadita del Gringo”
¡Y así fue como quedó!