05/07/2026
La increíble historia de Phiona Mutesi: la niña que escapó de la pobreza gracias al ajedrez
Nacida en 1996 en un barrio pobre de Kampala, Phiona Mutesi conoció desde muy pequeña las dificultades. Su padre falleció cuando ella tenía apenas tres años y, poco después, su hermana murió por una enfermedad. La familia sobrevivía con enormes dificultades, y muchas veces Phiona pasaba días sin tener suficiente comida. En ese entonces, parecía imposible imaginar que algún día sería reconocida en todo el mundo.
Todo cambió cuando tenía nueve años. Mientras buscaba algo de comer, encontró un programa comunitario dirigido por Robert Katende. El programa ofrecía una taza de gachas de maíz a los niños que asistían, pero también les enseñaba a jugar ajedrez. Phiona fue por la comida, pero terminó enamorándose del juego.
Aunque al principio no conocía las reglas, aprendía con una rapidez extraordinaria. En poco tiempo comenzó a derrotar a jugadores mucho más experimentados y descubrió que el ajedrez le enseñaba algo que nunca había tenido: la capacidad de planificar, resolver problemas y creer en sí misma.
Su talento creció rápidamente. Ganó varios campeonatos nacionales juveniles de Uganda y representó a su país en varias ediciones de las Olimpiadas de Ajedrez, enfrentándose a algunas de las mejores jugadoras del mundo. Gracias al ajedrez también pudo acceder a una educación que antes parecía inalcanzable.
Su historia llamó la atención de periodistas internacionales y fue narrada en el libro The Queen of Katwe. Años después, The Walt Disney Company la llevó al cine con la película Queen of Katwe, protagonizada por Madina Nalwanga, David Oyelowo y Lupita Nyong'o. La película emocionó a millones de personas y mostró cómo un simple tablero de ajedrez puede cambiar una vida.
Phiona Mutesi no solo se convirtió en una de las ajedrecistas más conocidas de África, sino también en un símbolo de esperanza. Su historia demuestra que el talento puede surgir en los lugares más humildes y que, con una oportunidad y mucha perseverancia, es posible transformar el propio destino.
Como ella misma ha demostrado con su vida, a veces la mejor jugada no ocurre sobre el tablero, sino cuando alguien decide no rendirse.