22/07/2026
Durante cinco años me quejé del mismo problema.
No encontraba personal calificado para trabajar en mi restaurante en Pedasí.
Un día me hice una pregunta muy sencilla.
Si aquí casi no existen oportunidades de formación en gastronomía...
¿Tengo derecho a seguir quejándome sin intentar hacer algo?
Ese fue el comienzo de esta historia.
El año pasado me acerqué a la directora del Instituto Plinio Antonio Moscoso de Pedasí y le propuse crear, de forma totalmente voluntaria, talleres de cocina para los estudiantes de Turismo.
Porque estoy convencido de algo.
No se puede hablar de turismo sin hablar de gastronomía.
La gastronomía forma parte de la identidad de un país.
Genera empleo.
Crea oportunidades.
Y también puede cambiar el futuro de muchos jóvenes.
Después de varios meses de preparación, esta semana realizamos el primer taller.
No teníamos una cocina profesional.
No teníamos un laboratorio.
Así que empezamos con lo que había.
Un comedor escolar.
Una tabla de cortar.
Dos cuchillos.
Un batidor.
Dos recipientes de plástico.
Un rodillo.
Y muchas ganas de aprender.
Pero tampoco empecé enseñando una receta.
Empecé haciendo una pregunta.
"¿Cuánto creen que cuestan todos los ingredientes que hay sobre esta mesa?"
Las calculadoras aparecieron inmediatamente.
Calculamos el costo de la materia prima.
Cuántas quiches y tartas podíamos elaborar.
A qué precio podrían venderse.
Y cuál sería el margen.
Después preparamos una sola masa.
Con ella hicimos una quiche Lorraine y una tarta dulce de zapallo con coco.
Quería demostrarles que un profesional no necesita memorizar cien recetas.
Necesita comprender una técnica y saber transformarla en muchas posibilidades.
La clase debía terminar a las 9:30.
Terminó a las 11:30.
Nadie quería irse.
Todos esperaban con ilusión el momento de probar lo que habían preparado.
Algunos me confesaron que no les gustaba el zapallo.
Lo probaron.
Y cambiaron de opinión.
Antes de irme, varios estudiantes se acercaron para darme las gracias y preguntarme:
"Chef... ¿cuándo volvemos?"
Dentro de quince días volveremos.
Haremos pan.
Porque con harina, agua, levadura y una buena metodología se puede aprender muchísimo.
Ese día confirmé algo que llevo muchos años creyendo.
No enseñé solamente una masa quebrada.
Vi a jóvenes descubrir que la gastronomía también puede ser una oportunidad, un oficio y un proyecto de vida.
Si queremos cambiar el futuro de nuestra profesión, no basta con buscar buenos colaboradores.
También tenemos que ayudar a formarlos.
Ese es, para mí, el verdadero espíritu del MÉTODO JEAN BOUVIER™.
— Jean Bouvier
Chef francés | Creador del MÉTODO JEAN BOUVIER™