06/06/2026
Hay temporadas que se entienden mejor caminando entre los cafetales.
Durante nuestra visita a Zacatlami fue imposible no hablar de todo lo que ha cambiado en los últimos años. Entre árboles recién podados, nuevos proyectos, variedades que apenas comienzan a desarrollarse y lotes preparándose para Taza de Excelencia, también aparecieron conversaciones sobre algo que preocupa a muchos productores: la creciente dificultad de leer el clima.
Antes, muchos ciclos del café eran más predecibles. Hoy, una misma temporada puede traer periodos prolongados de calor, lluvias intensas cuando no deberían ocurrir y semanas enteras de humedad que cambian por completo el comportamiento de las plantas.
En la finca pudimos observar algunas de las consecuencias de estos cambios. Floraciones que no ocurrieron al mismo tiempo, frutos madurando a ritmos distintos y enfermedades que encontraron condiciones ideales para desarrollarse. Una de ellas fue la antracnosis, que afectó brotes, flores y ramas jóvenes en distintas zonas cafetaleras, dejando ver lo vulnerable que puede ser una planta cuando las condiciones ambientales se vuelven extremas.
Sin embargo, si algo nos dejó esta visita fue la certeza de que producir café sigue siendo un ejercicio constante de adaptación. Cada decisión, desde la sombra que se conserva en el cafetal hasta la selección de un lote para competencia, es el resultado de años de experiencia y observación.
Quizá desde fuera solo vemos una taza o una cosecha. Pero en lugares como Zacatlami es fácil entender que detrás de cada grano hay personas tomando decisiones todos los días para responder a desafíos que cambian constantemente.
Y aun así, siguen apostando por producir algo extraordinario.