26/11/2022
Domingo 24 de noviembre de 1957.
Diego intuía que su final estaba próximo, no sentía miedo, pronto empezaría su viaje al Mictlán en compañía de su perro el señor Xolotl, todo era cuestión de poco tiempo. Mantenía los ojos cerrados, tenía que guardar fuerzas para el viaje y su enorme cuerpo estaba cansado y adolorido.
La luz de la habitación era tenue para no lastimar sus ojos, estaba acompañando de su última esposa Emma Hurtado y de su querida hija Lupe. Diego platicó con ellas, todavía tuvo tiempo de heredarles algunas anécdotas y recuerdos.
Después ya no habló, ya no dirigió ninguna palabra.
Tenía setenta años y era el más afamado muralista de todo México. Estaba postrado en su estudio, rodeado de sus amados objetos de arte prehispánico, de sus pinturas y varias piezas de arte popular. A su mente llegó el recuerdo de Frida, su amada Frida, pronto estaría con ella y el simple hecho de pensarlo lo llenó de emoción....volver a verse en esos ojos tan amados, volver a acariciar su largo cabello negro, volverla a besar.
A las 23.30 horas, dejó de respirar, una complicación producida por la flebitis y una trombosis habían ocasionado su muerte.
Descansa en paz María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez.
Texto original de la página de Facebook Historias de tierra sagrada, mi México