01/09/2025
Compartimos el texto que acompaña la exposición "Universi Ordo" del artista visual Catarino del Hoyo que se exhibe en Galería Vetagrande escrito por Sergio Mayorga.
Nos reunimos alrededor del espacio donde la materia se convierte en emoción y la emoción, en un llamado a la acción. Esta no es una exposición para mirar; es una exposición para sentir, para cuestionar y, sobre todo, para recordar el poder transformador que existe en la creación.
La obra de Catarino del Hoyo Avila es siempre un territorio conocido y al mismo tiempo un camino de libertad. En su abstracción personal y profunda, no hay respuestas fáciles, sino preguntas poderosas. Cada mancha de color, cada línea que nace del impulso y se domestica con la técnica, es un diálogo íntimo con el mundo. Es un lenguaje que trasciende las palabras, que llega directamente al entendimiento para removerlo y preguntarle: ¿Qué ves? ¿Qué sientes? ¿Qué vas a hacer con ello?
Porque Catarino encarna una verdad esencial: el arte puede cambiar la vida, el pensamiento y el mundo. No como un eslogan, sino como una práctica diaria, un acto de fe inquebrantable en el poder de la creatividad para sanar, unir y desafiar. Su pintura es un acto social en sí mismo; es un territorio de resistencia contra la indiferencia, un espacio donde la sensibilidad es la fuerza más revolucionaria.
Su obra maestra más perdurable no esta colgada solo de las paredes. Vive y respira en el legado de su enseñanza. Durante más de 35 años, Catarino no ha sido un simple transmisor de conocimiento; ha sido un cultivador de almas. En su taller, el verdadero material no es el óleo, el grabado o el acrílico, sino la curiosidad de un niño, la mirada indecisa de un joven, el potencial bruto de cada nueva generación.
Él enseña que la creatividad, un pincel, el oleo puede ser tan poderoso como una pluma, una espada o una protesta. Muestra que en la elección de un color hay una postura ética; en la composición, una forma de ordenar el caos del mundo; en la valentía de crear algo nuevo, un acto de osadía radical.
Bajo su guía, sus alumnos aprenden que el arte es un súper poder: se hace, se vive, se comparte, se usa para construir puentes y tender lineas donde antes había muros, represiones y bloqueos.
Su sensibilidad es única, esa que lo conecta de manera inmediata y pura con los niños, es el núcleo de su magia. Él sabe hablar en su idioma: el idioma del asombro, la experimentación sin miedo y la verdad sin filtros. Les dice, sin palabras, que su voz importa, que su visión del mundo es válida y necesaria. En cada niño y alumno que aprende y pinta con él, siembra la semilla de un ciudadano más consciente, más empático, más crítico y, por lo tanto, más libre.
Este es el cambio social del que Catarino del Hoyo es arquitecto silencioso: no el que se decreta, sino el que se siembra. Persona a persona, mirada a mirada, día tras dia.
Es la construcción de un mundo donde ser critico, ser distinto no es un lujo, sino una herramienta fundamental para la vida; donde la creatividad y la libertad es un derecho, no un privilegio; y donde la enseñanza es un acto de rebeldía que se ramifica en el tiempo, en la vida, mucho después de que se cierren las puertas del aula.
Estamos frente a un artista cuyo lienzo favorito siempre es el futuro. Celebramos al maestro que confía cada día en que sembrar en la educación, el color y la libertad lo que siembra en sus alumnos florecerá en la opción de un mundo mejor. Su obra nos interroga, su enseñanza nos inspira y su amistad, nos permite crecer con raíces fuertes, profundas ademas de ramas que se interconectan.
Quiero dar un agradecimiento a Catarino del Hoyo, por recordarnos que el arte no es solo un espejo para reflejar el mundo, es un ma****lo, son múltiples herramientas para dar forma, generar un espacio dentro de un propio universo.
Este texto pretende elevar la celebración, el gusto de estar un rato con los cuates a una reflexión general sobre el impacto eterno de un creador, un hombre que nos agrupa, da cobijo, muestra muchos caminos y opciones de vida, para mi un mentor, un amigo que se elige como familia.
Sergio Mayorga Magallanes