07/09/2024
Hoy es un día triste para nosotros. El árbol que nos dio sombra y refugio durante un par años, que vio crecer nuestro negocio y fue testigo de nuestros esfuerzos y logros, ha sido talado. No sabemos por qué ni quiénes lo talaron, pero su ausencia deja un vacío en nuestro entorno.
Recuerdo las largas horas que pasamos a su sombra, planeando y soñando con nuestro futuro. Sus ramas nos protegieron del sol implacable y sus raíces profundas nos dieron estabilidad y seguridad. Era más que un árbol, era un símbolo de nuestra perseverancia y dedicación.
Verlo caer es como ver una parte de nosotros mismos desaparecer. Es un recordatorio de que nada es permanente y que todo puede cambiar en un instante. Pero también nos enseña a apreciar lo que tenemos y a no dar nada por sentado.
Sin embargo, también vemos esto como una oportunidad de crecimiento y renovación. Tal vez este cambio nos permita encontrar nuevas formas de crecer y prosperar. Tal vez nos lleve a descubrir nuevas sombras y refugios que nos inspiren y nos motiven.
Vamos con todo.
Anafre Tuxtla