09/11/2025
Hacer cien platos no es tan valioso como perfeccionar diez.
En lugar de aprender muchas recetas, es mejor tomarse el tiempo, comprender los fundamentos y practicar a fondo unas pocas preparaciones hasta llevarlas a la perfección.
La cocina no tiene atajos: para alcanzar la maestría, solo cabe la práctica constante.
La primera vez que cocinas un plato, probablemente te sientas un poco desorientado, pero al hacerlo por décima vez, ya se vuelve un proceso familiar. Y tras cien veces, serás capaz de ajustar los detalles, como el fuego, los ingredientes y los condimentos, para mantener un sabor constante. Al llegar a mil veces, los detalles que antes pasaban desapercibidos se revelan con claridad, permitiéndote innovar y enriquecer tus creaciones. En ese punto, no solo dominas ese plato, sino que también comprendes mejor los principios culinarios en general, dejando atrás la memorización mecánica. Además, tus técnicas se perfeccionan, y hasta puedes desarrollar métodos propios.
Finalmente, descubrirás que aprender nuevos platos se vuelve mucho más sencillo, ya que podrás deducir su elaboración y sus matices con facilidad.
Esta filosofía está plasmada en las recetas de Asian Chef