18/05/2026
Para las personas que han ido a Patio ZooAsador a comer, seguramente se han dado cuenta de que a veces hay algunas niñas o un niño ayudando. Una de ellas es mi sobrina, otra es mi hija y el niño mi sobrino .
El viernes pasado, mi hija nos estuvo ayudando a cobrar en la caja. Ella apenas tiene 10 años, pero le encanta ir a trabajar a Patio ZooAsador para ganarse sus propinas y ahora comprarse sus tarjetas del album ese de panini.
Ese día, mientras yo estaba asando carne, se acercó conmigo y me dijo:
—Papá, creo que le cobré $180 pesos de más a una persona… ¿puedes venir tantito para revisar, por favor?
Dejó lo que estaba haciendo y fui con ella a revisar la computadora.Y sí, efectivamente, había cobrado $180 pesos de más a una familia.
Le dije:
—Sí, mi amor, sí cobraste un poquito de más.
Y me respondió:
—Ay, qué pena… ¿y qué hacemos?
Entonces le dije:
—Vas a imprimir el ticket, se los vas a llevar, les vas a pedir una disculpa y les vas a regresar su dinero.
Y así lo hizo.
Fue, entregó el dinero, pidió disculpas y todo continuó normal.
Pero al final, cuando aquella familia ya se iba, pasó algo chingon.
El muchacho al que le habían regresado el dinero se acercó con mi hija y le dijo:
—Toma, te voy a regalar estos $180 pesos por tu honestidad, por tu amabilidad y por la forma tan bonita en la que atiendes.
Y se los regaló.
Yo no me enteré hasta después de que aquella persona ya se había ido.
Y hoy quiero aprovechar esta publicación para darle las gracias a quien haya tenido ese enorme detalle con mi hija.
Estoy convencido de que actos así cambian perspectivas, enseñan valores y hacen que uno siga creyendo en las personas.
Muchísimas gracias por ese gesto tan bonito.