01/08/2026
15 AÑOS DE PICNIC 💚
Hoy cumplimos 15 años.
Y pensar que todo comenzó como un “por mientras”…
En 2011 ya teníamos nuestro local, pero solamente abríamos por las tardes. Yo trabajaba en una oficina y, cuando ya no me renovaron el contrato, había que pensar qué hacer con las mañanas.
Fue entonces cuando a mi hermano Luis Armando se le ocurrió buscar un producto que fuera fácil de transportar y que la gente pudiera comer prácticamente en cualquier lugar y fuera del gusto de todos.
Así surgió la idea de vender tortas.
Antes de abrir hicimos muchas pruebas hasta encontrar lo que queríamos ofrecer. Y finalmente, el 1 de agosto de 2011, mi mamá, Mirna —una gran colaboradora y amiga— y yo comenzamos esta aventura.
Nuestro primer día abrimos con solamente 20 bolillos.
No había un gran menú. Preparábamos únicamente tortas de pierna y panela.
Yo empecé regresando a mi antiguo trabajo, pero ahora para ofrecerles tortas a quienes habían sido mis compañeros. Después fui a otras oficinas y poco a poco comencé a recorrer Tepic.
Oficinas, talleres, agencias de carros, escuelas… cualquier lugar donde hubiera gente podía convertirse en un nuevo cliente de Picnic.
Primero recorría la ciudad en mi carro. Después compré una moto para poder moverme más rápido y llegar a más lugares.
Había días en los que prácticamente recorría la ciudad dos veces.
Cada mañana comenzaba el mismo reto:
terminar todas las tortas.
Y donde veía gente, ahí estaba Picnic.
Si había un desfile, ahí iba con mi moto y mis tortas.
Si había una manifestación, ahí estaba.
Si había una huelga, un evento o simplemente un lugar donde pudiera encontrar nuevos clientes, trataba de llegar primero.
Con el tiempo la gente comenzó a conocernos y a buscarnos cada vez más. Empezamos a dejar tortas a comisión en tiendas y nuestra ruta fue creciendo.
Después llegó una oportunidad que significó muchísimo para nosotros: entrar a vender a la universidad.
Y esa oportunidad llegó justo cuando más la necesitábamos.
A los pocos meses mi mamá enfermó y tuve que comenzar a llevarla constantemente a Guadalajara para sus tratamientos.
Yo ya no podía hacer las rutas como antes, pero gracias a que habíamos logrado entrar a la universidad, mi hermana nos ayudaba vendiendo ahí mientras yo podía acompañar a mi mamá.
Picnic siguió caminando.
Empezamos también con eventos, fiestas y piñatas. Poco a poco fueron llegando nuevas oportunidades.
Hasta que hace siete años llegó uno de los momentos más difíciles de mi vida.
Mi mamá falleció.
Me paralicé.
No sabía qué hacer.
Pensé en irme lejos, en cerrar el negocio… realmente no sabía qué iba a hacer sin ella.
Mi vida era mi mamá.
Pero decidí continuar.
Y de alguna manera, Picnic también se convirtió en una parte importante de mi duelo.
Me refugié en el trabajo. Trabajé sin parar. Seguí levantándome todos los días y tratando de hacer crecer aquello que habíamos comenzado juntos.
Hoy, siete años después, quiero pensar que ella está orgullosa, desde donde esté, de todo lo que hemos construido.
Porque aquel negocio que comenzó con 20 bolillos, dos tipos de tortas, una mamá, un hijo, una amiga y muchas ganas de salir adelante, hoy cumple 15 años.
Han sido años de muchísimo trabajo, tropiezos, aprendizajes, sacrificios, perseverancia y, sobre todo, de nunca dejar de intentarlo.
Por eso hoy no quiero hablar solamente de nosotros.
Quiero decir GRACIAS.
Gracias a cada persona que alguna vez compró una torta.
A quienes nos recomendaron.
A quienes nos dieron un espacio para vender.
A quienes confiaron en nosotros para un evento.
A nuestros colaboradores, a quienes estuvieron desde el principio y a quienes forman parte de Picnic actualmente.
Y a todos ustedes que, de una u otra manera, han hecho posible que Picnic siga aquí después de 15 años.
Gracias de corazón por ser parte de nuestra historia. 💚
Lo que comenzó como un “por mientras”…
terminó convirtiéndose en una historia de 15 años.