27/08/2026
📌 Nací en , pequeña ciudad de la costa del Pacífico, el 27 de agosto de 1870. Mi apellido es Ruiz de ; mi padre lo modificó encogiéndolo. Se llamaba y me dió su nombre. Resulté, pues, , y esto que parecía pseudónimo —así lo creyeron muchos en América— que en todo caso era raro, me valió quizás no poco para mi fortuna literaria. Quién sabe cuál habría sido mi suerte con el Ruiz de Nervo ancestral o si me hubiese llamado Pérez y Pérez.
Empecé a escribir siendo muy niño, y en cierta ocasión una hermana mía encontró mis versos, hechos a hurtadillas, y los leyó en el comedor a toda la familia reunida. Yo escapé a mi rincón. Mi padre frunció el ceño. «Y eso fué todo». Un poco más de rigidez y escapo para siempre. Hoy sería quizá un hombre práctico. Habría amasado una fortuna con el dinero de los demás, y mi honorabilidad y seriedad me abrirían todos los caminos. Pero mi padre sólo frunció el ceño...
Por lo demás, mi madre escribía también versos, y también a hurtadillad. Su s**o y sus grandes dolores la salvaron a tiempo, y murió sin saber que tenía talento: ahora lo habrá descubierto con una sonrisa piadosa....
No he tenido ni tengo tendencia alguna literaria especial. Escribo como me place. Según el «spiritus qui flat ubi vult». No sostengo más que una escuela: la de mi honda y perenne sinceridad.
He hecho innumerables cosas malas, en prosa y verso; y algunas buenas; pero sé cuáles son unas y otras. Si hubiese sido rico no habría hecho más que las buenas, y acaso hoy sólo se tendría de mí un pequeño libro de arte consciente, libre y altivo. ¡No se pudo! Era preciso vivir en un país donde casi nadie leía libros, y la única forma de difusión estaba constituida por el periódico. De todas las cosas que más me duelen es ésa la que me duele más: el libro, breve y precioso, que la vida no me dejó escribir: el «libro libre» y único.
Amado Nervo