22/10/2018
CARNE ASADA
Anoche llovió pero en Monterrey ni lluvia ni balaceras ni el mismísimo Apocalípsis nos detienen para celebrar una Carne Asada. Le propongo el siguiente escenario; de entrada, un guacamole. Lo hacemos de la manera tradicional: chile serrano, tomate huaje, cebolla y cilantro picados, sal, jugo de limón y un toque de aceite de oliva. Va con totopos de maíz. Le siguen unas quesadillas con un guiso de cuitlacoche con calabacitas. El queso es provolone ahumado y la salsa es martajada; quedan de putamadre y lo que le sigue. El tema del cuitlacoche con la calabacita es un pequeño homenaje a la milenaria milpa, que representa nuestra conexión misteriosa con la tierra. Luego pasamos a la carne; en este caso elegí una costilla de res, la cual va servida con una salsa mística: pimiento y jalapeño rojos, cebolla, ajo y especias tales como orégano y pimienta gorda. Va terminada con mostaza de Dijon. De hecho, es justamente la mostaza lo que le da el carácter a la salsa. Ah, y además lleva un chorrito de Jerez (oloroso) para darle profundidad y, como ya dije, un toque de misticismo y espiritualidad que nos lleva a descubrir la sexualidad cósmica. La guarnición consiste en una calabacita cortada en tiras con un aparato que corta de manera espiral. Va salteada con un poco de sal y unas gotas de vinagre, no más. Para este escenario abrí una botella de Cabernet con Merlot y funcionó bastante bien. Recuerde que una Carne Asada es un evento muy variable y se pueden combinar muchas cosas, pero lo que nunca debe faltar no son ni los amigos ni la familia: son los Cadetes de Linares. Chingue su madre el Lunes.