20/06/2026
| ¡VUELA ALTO "WERO": ENTRE LÁGRIMAS LA "AQUILES SERDÁN" DESPIDE A DON RAMÓN
.- La verdadera historia de la ciudad no solo se documenta en actos oficiales, sino que se escribe todos los días en las calles, gracias a la gente trabajadora que forja su destino desde la madrugada.
Este miércoles, vecinos de la colonia "Aquiles Serdán" sufrieron una pérdida irreparable con la repentina partida de Ramón Ollervides, un hombre al que el barrio entero conocía y respetaba profundamente bajo el apodo de "El Wero".
La trayectoria de este querido comerciante es un ejemplo viviente de superación. Quienes conocen sus verdaderas raíces recuerdan cómo comenzó desde lo más bajo: recorriendo las calles a bordo de un humilde triciclo, ofreciendo sus primeros tacos enrollados y de harina con una fe inquebrantable en el futuro.
No hubo atajos en su camino; a base de sudor, sacrificio y una ética laboral admirable, logró levantar un patrimonio envidiable para sacar adelante a los suyos. Ramón demostró que los anhelos se hacen realidad con constancia.
Cumplió su sueño de alcanzar una mejor calidad de vida y, sin lugar a dudas, se ha marchado en paz, satisfecho no solo por haber logrado sus metas, sino por el inmenso legado de honestidad que deja a su familia.
A sus 61 años, un inesperado paro del miocardio detuvo su incansable andar. A pesar de la rápida movilización de sus seres queridos, quienes intentaron llevarlo de urgencia a un nosocomio con la esperanza de salvarlo, lamentablemente su corazón dejó de latir en el trayecto.
Hoy, el luto envuelve a una comunidad entera que no solo extrañará su sazón, sino la presencia de un hombre que representaba el espíritu trabajador de la frontera.
UN RINCÓN LLENO DE MEMORIAS FRENTE A LA PLAZA "OSCURA"
A nivel personal, esta pérdida llega al corazón. Fui uno de los tantos afortunados que acudió en innumerables ocasiones a su puesto, ubicado justo frente a la conocida plaza "oscura" en la "Aquiles Serdán". Visitar a Ramón no era solo ir a desayunar; era llegar a un espacio donde siempre, sin falta, te recibía con una sonrisa sincera y un trato profundamente amable.
Prácticamente crecí disfrutando de sus inconfundibles tacos de harina, especialmente los de bistec y chicharrón, se quedarán para siempre tatuados en mi memoria. Se nos adelantó un gran ser humano que vio crecer a muchos en este rincón de la ciudad.
Buen viaje, "Wero"; tu recuerdo seguirá vivo en todos los que tuvimos la dicha de sentarnos a tu mesa.
Redacción/¿Qué pasó en Tamaulipas?