19/12/2018
Todos Invitados...
Las pastorelas tienen su origen en nuestro país durante la época virreinal. Con ellas los evangelizadores buscaban explicar a los habitantes originarios los misterios de la Eucarestía o explicar aspectos de la religión católica como lo es el pecado y la fe.
Según la tradición, la primera representación escénica del nacimiento de Jesús se realizó en el año de 1223, se dice que quien realizó este primer montaje fue Francisco de Asís. En nuestro país, en el año de 1530, el obispo de la Nueva España, fray Juan de Zumárraga, expidió una ordenanza para que se celebrase una Farsa de la Natividad Gozosa de Nuestro Salvador. A partir de entonces se comenzó el montaje y presentación de obras que seguían el modelo de entremeses o coloquios.
Los primeros en realizar esto en tierras mexicanas fueron los franciscanos.
Algunos señalan que la primera pastorela escrita y montada en nuestro país fue La adoración de los Reyes Magos, escrita alrededor de 1550 por el franciscano fray Andrés de Olmos. Este texto fue escrito por el religioso en náhuatl para facilitar la conexión con los pueblos indígenas; de hecho en esta obra, De Olmos integró elementos cercanos a la cosmovisión prehispánica como la música, danza y flores.
El argumento de estos textos es, básicamente, el viaje que un grupo de pastores inicia para adorar al recién nacido Niño Dios; durante la travesía los pastores tendrán que superar los obstáculos que un grupo de demonios colocan en su camino.
Entre quienes comienzan a dar forma a esta tradición, tal cual la conocemos en nuestros días, se encuentra Joaquín Fernández de Lizardi. El escritor, también conocido como El pensador mexicano, escribió en 1818 su Pastorela o La Noche Más Venturosa, que desde 1826 se ha convertido en una de las pastorelas más representadas en los escenarios mexicanos.
Ya para el siglo XX, con la influencia del teatro de revista las pastorelas dejan a un lado el lenguaje culto que Fernández de Lizardi les imprimió, tomando un lenguaje popular, más colorido, cercano al pueblo y a la crítica política. De hecho, es en esa época que otras expresiones teatrales en nuestro país, como el Tenorio, toman este lenguaje y adoptan también la crítica social y el sarcasmo para hablar de la situación política y social.
Ahora, la Fundacion Cultural México Orgullo y Tradición presenta su pastorela “Que suerte de Diabilla”.
Por una cultura de paz a través del arte.