01/09/2026
Las locuras del Benny han alcanzado un nivel que hasta hace unos días parecía científicamente imposible. Fuentes cercanas aseguran que todo comenzó como una de sus ideas normales —es decir, una pésima idea ejecutada con absoluta confianza— y terminó con el tío conectado a más aparatos que una televisión de los años noventa.
El reporte oficial indica que Benny se encuentra “estable”, palabra que el hospital ha decidido utilizar entre comillas por recomendación del departamento jurídico. Su ritmo cardiaco continúa bajo vigilancia y, según testigos, el metrónomo sigue marcando el paso con una disciplina que Benny jamás mostró para llegar temprano a ningún lado.
Los especialistas recomiendan reposo absoluto, cero emociones fuertes y, principalmente, mantener al paciente alejado de herramientas, extensiones eléctricas, promociones de cerveza y cualquier objeto que pueda inspirarle una nueva “mejora”.
Pero mientras todos los ojos permanecen puestos sobre el estado de salud del tío, una segunda situación comienza a desarrollarse.
Durante las últimas horas se ha reportado actividad extraña en el restaurante.
Luces que se encienden solas. Ruidos provenientes de la cocina cuando nadie está trabajando. Sillas que aparecen fuera de lugar. Una puerta que supuestamente se cerró sola y, lo más preocupante de todo, una orden de tres tacos que apareció en la comandera sin que nadie la hubiera solicitado.
El personal asegura que algo raro está ocurriendo. Algunos hablan de una falla eléctrica. Otros de una presencia paranormal. Y uno de los cocineros afirma haber visto una sombra cruzar cerca de la bodega, aunque también admitió que llevaba catorce horas trabajando, así que su testimonio está siendo revisado.
Por ahora no existen respuestas.
Solo preguntas.
¿Qué ocurrió realmente con Benny?
¿Qué está pasando dentro del restaurante?
¿Están ambos sucesos conectados?
¿Y quién demonios se terminó la salsa verde y volvió a guardar el recipiente vacío?
Nuestro equipo tendrá que investigar a fondo.
Porque si algo hemos aprendido de esta historia es que, cuando Benny está involucrado, la explicación más absurda suele ser la correcta.