22/08/2026
A veces, cuando una persona se va de un equipo, uno puede quedarse pensando si hizo algo mal, si pudo haber hecho más o si las cosas pudieron ser diferentes.
Hoy quiero quedarme con una reflexión: no siempre podemos decidir quién se queda, pero sí podemos decidir cómo tratamos a las personas mientras forman parte de nuestro camino.
En Crepichidas siempre he procurado que el ambiente laboral sea lo más sano, justo y humano posible. He ayudado de corazón a cada persona que ha trabajado aquí, no solamente buscando que aprendan a hacer un trabajo, sino intentando enseñarles algo que para mí vale mucho más: hacer las cosas con amor, con responsabilidad y con pasión.
He tenido errores como jefa, por supuesto. No pretendo ser perfecta. También he tenido que aprender, reconocer mis errores, corregirlos y buscar cada día una mejor manera de dirigir y de trabajar con mi equipo.
Pero hoy puedo decir que tengo la conciencia tranquila, porque sé que cada persona que ha pasado por Crepichidas ha recibido de mí apoyo, enseñanza y, sobre todo, respeto.
Si alguien decide irse, le deseo sinceramente que le vaya bien y que todo lo aprendido aquí le sirva para seguir creciendo. Y si alguien decide quedarse, quiero que sepa que seguimos construyendo algo juntos.
Porque para mí, Crepichidas nunca ha sido solamente un negocio. Ha sido un proyecto que he construido con muchísimo esfuerzo, pero también con amor, pasión y el deseo de que cada persona que forme parte de él pueda aprender y crecer.
Al final, las personas pueden ir y venir, los equipos pueden cambiar y las etapas pueden terminar.
Lo importante es saber que hiciste las cosas con el corazón y que, aun con tus errores, siempre intentaste hacerlo mejor. 🤍
Y con eso, yo me quedo tranquila.
❤️