02/08/2025
"En tiempos de hambre, cuando la tierra dejaba de dar y el invierno mordía con crueldad, algunos pueblos de Japón adoptaron una práctica estremecedora: ubasute. Consistía en abandonar a los ancianos —especialmente madres o abuelas— en lo alto de una montaña, para que encontraran allí, en soledad, el final de su vida.
No hay certeza absoluta sobre cuán extendida fue la práctica, ni si ocurrió de forma sistemática. Pero la leyenda persiste. Algunos historiadores la vinculan a la Gran Hambruna de Tenmei, en 1783, tras la erupción del monte Asama. En aquel entonces, el hambre era tal que muchas comunidades tomaron decisiones imposibles: para que algunos pudieran vivir, otros debían desaparecer.
Pero entre tantas sombras, hay historias que sobreviven. Una de ellas es la del hijo que subió la montaña con su madre a cuestas. Mientras él avanzaba en silencio, ella iba rompiendo ramas y dejándolas caer. El hijo, irritado, le preguntó por qué lo hacía. La madre, sin reproche, le respondió: “Para que sepas cómo regresar, hijo mío”.
El muchacho se detuvo. Y en ese instante, algo en su interior se quebró. Dio media vuelta y bajó con ella. Eligió desobedecer a la comunidad. Eligió no olvidar.
Hoy, ubasute no es solo una palabra. Es un espejo de las decisiones más duras que una sociedad puede tomar cuando el dolor ahoga y la humanidad se pone a prueba. Pero también es un recordatorio de que incluso en las tradiciones más crueles, hay gestos de amor que resisten al olvido."
Tomado de la red