12/07/2026
🙏🏻
Esto no es nuevo; lleva ocurriendo desde hace muchos años.
Recuerdo que cuando trabajaba en la radio teníamos una sección donde contabilizábamos los accidentes viales de la semana. Lamentablemente, siempre eran demasiados. En la mayoría de los casos, el exceso de velocidad, combinado con el alcohol o alguna otra sustancia, terminaba provocando una tragedia.
Pero en los últimos tiempos hay algo que duele aún más: muchas de las víctimas ni siquiera iban conduciendo. Simplemente iban caminando, dando un paseo, regresando a casa o saliendo por una barbacoa. Hoy, hacer algo tan cotidiano puede convertirse en un riesgo.
Lo más triste es que, con frecuencia, quienes provocan estos accidentes salen prácticamente ilesos y sin consecuencias legales, mientras familias enteras quedan marcadas para siempre por una pérdida irreparable.
Como padres, debemos estar atentos a nuestros hijos cuando salen con sus amigos. Hablemos con ellos, insistamos en que no se excedan, que nunca mezclen alcohol con el volante y que, si toman, no conduzcan. Ninguna fiesta, ninguna reunión y ningún momento de diversión vale más que una vida.
Descansen en paz todas las personas que, tan solo en esta semana, fueron víctimas de tragedias como las que acabo de describir.
Ojalá algún día dejemos de normalizar estas noticias y entendamos que la responsabilidad al volante también es una forma de cuidar la vida de los demás.