16/05/2026
¡CUÁNTA VERDAD EN ESTE ESCRITO! 😔📚
Cuando era niño, las clases comenzaban en septiembre; descansábamos en Semana Santa, Navidad y Año Nuevo, y el ciclo escolar terminaba en junio. Había algo curioso: los maestros casi no se enfermaban, y difícilmente faltaban dos días seguidos.
Si el maestro te regañaba, no convenía decirlo en casa, porque seguramente te volverían a regañar… y con castigo incluido.
Ni la lluvia era pretexto para faltar a la escuela; al contrario, era como una segunda casa y daban ganas de ir. (Y regresar empapado por la lluvia era hasta divertido).
Al maestro se le respetaba como a los propios padres. Los recreos eran sanos y divertidos, nadie pensaba en hacer cosas indebidas. Mientras tanto, los maestros tomaban café en la dirección o cafetería, pero siempre estaban al pendiente del patio.
Era un orgullo ayudar: llevar libros, ir por el mapamundi, pedir gises o tocar el timbre. Incluso portar la carpeta de asistencia era un honor. Si pedías permiso para ir al baño, regresabas rápido. También nos turnábamos para borrar el pizarrón o sacudir los borradores, y llegar temprano era motivo de orgullo.
¡Qué emoción cuando en los honores a la Bandera decían tu nombre! Salir al frente, recibir la banderita y luego llegar a casa a contar: “¡izamos la bandera!”. Era una alegría enorme.
Jugar pelota, saltar la cuerda, el quemado, trompo o canicas… todo era parte de una infancia sencilla y feliz.
Nos enseñaban historia con orgullo: que Colón descubrió América y que Miguel Hidalgo fue el Libertador. Aprender era un reto emocionante. Hoy, muchos jóvenes ni siquiera conocen el significado de “bicentenario”.
No sé en qué momento la historia pasó a segundo plano, cuándo los maestros empezaron a faltar tanto o necesitar reemplazos constantes. Tampoco sé cuándo algunos padres o alumnos comenzaron a faltarles al respeto. Lo que antes era disciplina —como revisar uniforme, cabello o higiene— hoy se ve como algo negativo.
¿Cuándo los actos cívicos dejaron de ser importantes y se volvieron solo días feriados?
¿Cuándo se perdió la escuela como institución formadora de valores?
Si a esto le llaman progreso… entonces algo no está bien.
Yo también viví esa época. 📚🇲🇽