25/07/2026
Hay aromas que nos llevan de regreso a un lugar, a una tarde, a una fruta recién cortada, a una flor, a una cocina, a un recuerdo.
Con el vino pasa algo parecido: antes del primer sorbo, la copa ya empieza a contar una historia.
A veces encontramos notas familiares; otras, sensaciones que no sabemos nombrar todavía. Y eso también forma parte del encanto: aprender a reconocer lo que percibimos, poco a poco, sin prisa y sin buscar una respuesta perfecta.
En esta serie queremos recorrer ese universo aromático del vino: los recuerdos que despierta, las asociaciones que construimos y la forma en que cada copa puede sentirse distinta para cada persona.
Porque oler un vino también es aprender a mirar hacia adentro.