18/05/2026
A la comunidad Morfo
Les queremos compartir que Mila ya descansa tranquila.
Desde hace varias semanas su salud venía decayendo y, después de verla cada vez más cansada y con mucho dolor, tomé la difícil, pero amorosa, decisión de ayudarla a descansar en paz.
Mila llegó un día, hace casi nueve años. Llevaba meses en la calle, flaca y hambrienta. Nunca perdió la costumbre de hurgar la basura por las calles. Prefería un buen hueso de pollo encontrado en alguna jardinera del parque que la mejor croqueta gourmet.
Fue una compañera incondicional. Su presencia era un bálsamo: armonizaba el entorno y cambiaba el humor de las personas. Entraba a los talleres a saludar, o quizá a pasar lista. Podía reconocer a alguien conocido entre una multitud y siempre encontraba la forma de demostrar cariño.
No le gustaba que alguien se atrasara o tomara otro camino durante los paseos; no descansaba hasta que estuviéramos todos juntos de nuevo.
Caminando por Coatepec, personas que yo ni siquiera reconocía le decían: “Adiós, Mila.”
Le gustaba la gente. Morfo fue su pack, su rebaño, y yo no puedo más que agradecer a la diosa fortuna que un día mi hija Camila me dijera:
“Papá, papá, ve ese perro… ¿nos lo podemos quedar?”
Desde entonces, Mila fue parte de mi familia, de mi cotidianidad y de mi vida. Amiga de mis amigos, enamorada de mis enamoradas. Estuvo cerca en momentos muy difíciles y no me puedo imaginar cómo habrían sido estos años sin su presencia.
Mila fue una presencia profundamente querida en Morfo, en Coatepec y en muchos caminos. Guardiana tranquila, compañera de caminatas, talleres y encuentros. Una perrita noble y amorosa que dejó huella en mucha gente.
Queremos agradecerles de corazón el cariño que le tuvieron: las caricias, los saludos, los paseos y todos los momentos compartidos con ella. En Morfo vamos a poner un pequeño altar en su memoria en el jardín de Morfo, donde está enterrada. Si alguien quiere pasar a dejar una flor, una foto, una vela, una nota o cualquier pequeño recuerdo para Mila, será muy bienvenido.
También dejaremos una libreta para quien quiera escribir una anécdota, un recuerdo o unas palabras para ella. Nos hará muy feliz reunir entre todos un pequeño archivo amoroso de su paso por nuestras vidas.
Quiero agradecer especialmente a mi amiga la veterinaria Valeria, por acompañar a Mila con tanta sensibilidad, respeto y ternura en sus últimos momentos; a Jimena, por estar presente y ayudar a sostener una despedida amorosa; y a Ismael, su otro papá, que la cuidaba cuando yo me ausentaba.
Gracias por haber querido tanto a nuestra Mila.
Con cariño,
Santiago