10/08/2026
Realmente urgen donadores "O NEGATIVO" se ofrece $1500, siempre y cuando confirmen que fue efectiva dicha donación de sangre, interesados comunicarse 938 38 34815, se requiere a las 7:00 am
Hoy comparto este video con el corazón en la mano.
Mi abuelita tiene 99 años y, a pesar del dolor, del cansancio y de los días que lleva internada desde el 28 de julio, sigue aferrándose a la vida con una fuerza que nos conmueve profundamente. En este video llora porque no entiende por qué su sangre es tan difícil de conseguir, porque no comprende por qué la ayuda que necesita no llega tan rápido como ella quisiera.
Y duele. Duele mucho mirar a un ser querido sufrir y no tener en las manos la solución inmediata para aliviar su angustia. Duele ver sus ganas de vivir, su esperanza, y sentir que estamos haciendo todo lo posible, pero que aun así dependemos de algo que no podemos controlar.
Quiero aprovechar este momento para reflexionar sobre el enorme valor de la donación de sangre. Un acto que para muchos puede parecer pequeño, sencillo o cotidiano, puede significar la diferencia entre la esperanza y la desesperación para una familia entera. Donar sangre es regalar tiempo, oportunidades y vida.
Mi agradecimiento eterno a los dos angelitos que lograron donar para ella y a las otras dos personas que hicieron el intento con todo su corazón. Nunca olvidaremos su generosidad. Gracias también a mi querido tío Gerardo, por su nobleza, su apoyo incondicional y el gran ejemplo de humanidad que nos ha dado en estos momentos tan difíciles. Te quiero mucho, tío.
Gracias a mi pequeña familia que permanece en Ciudad del Carmen moviendo cielo, mar y tierra para ayudarnos desde donde están: a mi papá, a mi negrita, a mi niño hermoso y a mi amado esposo. Gracias por cada llamada, cada mensaje, cada gestión y cada muestra de amor.
Hoy seguimos necesitando una unidad más de sangre. Pero más allá de esta necesidad, deseo que este mensaje nos recuerde que nunca sabemos cuándo nosotros o alguien que amamos podría necesitar la solidaridad de los demás.
Le pido a Dios que bendiga a cada persona que ayuda al prójimo sin esperar nada a cambio. Y también le ruego que, cuando alguno de ustedes atraviese una situación semejante, encuentre siempre manos dispuestas a ayudar y el recurso que necesite en el momento indicado.
Por ahora, todo está en manos de Dios. Él conoce la agonía de mi abuelita, pero también conoce nuestras lágrimas, nuestros miedos y nuestras oraciones. Nosotros seguiremos aquí, acompañándola, sosteniendo su mano y devolviéndole un poco del inmenso amor que ella nos ha dado durante toda una vida. ❤️