Corría el año de gracia del señor de 1910., cuando surge en aquella calle "Del sol", en aquellos ayeres de la colonia y en la actualidad calle Chihuahua, si era vecino de la carpintería de Florencio Vázquez "El muertero" precisamente a media cuadra de la cera del lado poniente en la casa marcada con el numero 7; Un hombre de baja estatura gorrita de estilo gallego español, moreno siempre con una sonrisa amable de mirada nostálgica, las luchas y batallas de la vida moldearon a este hombre en el yunque del sufrimiento, luchador como ninguno, supo descifrar los sin sabores de la vida, este hombre como muchos otros, sobre el caminar en este mundo se hizo de su fuente de empleo, si por que como dice el dicho popular "La necesidad es la maestra sabia del hombre", oficios y a veces convierte al hombre en inventor. Pues bien, un buen día aparece este hombre, Victorio González, con cuatro o cinco burros enfilando hacia Silao, Gto., iba por hielo para poner en practica una idea que traía desde hacia mucho tiempo que era
¡Hacer nieve! ¡-¿Nieve, Victorio, Nieve?!, ¿Y quien te la va a comprar?, si aquí no se oye que se venda eso.-
Si es lo que le dijo su esposa, mas él, aparejo sus burros y enfilo para Silao, en su mente se decía:
-¡Si se vende, Si se vende!, adiós mujer voy y vuelvo-
solo abrió la boca para despedirse de su esposa que se quedo no mas moviendo la cabeza y diciéndose para sus adentros:
- ¡A este hombre ya se le calentó la mollera, que va hacer nieve, pos, de donde es nevero, si ni sabe como sabe!