29/05/2025
CARTA DE UN PACIENTE DE ONCOLOGÍA INFANTIL PARA TODO MÉXICO 🇲🇽🎗️
Carlos Santiago Cárdenas Guzmán (SHANTY)
✝ 21 de julio de 2024
Hola a todos. Hace ya diez meses que partí de este mundo. Para cuando leas esta carta, estaré en el Reino de Dios. Lamento no haber podido despedirme de muchos de ustedes —familiares, amigos, conocidos—, pero desde aquí les mando un fuerte abrazo lleno de amor.
Estoy profundamente agradecido con mis papás, mis abuelitos y mis compañeros de escuela por acompañarme hasta el final. Esto no es un adiós, es un hasta luego. Los voy a extrañar muchísimo.
Para quienes no me conocieron, quiero contarles un poco de mi historia. En octubre de 2021 me diagnosticaron leucemia linfoblástica aguda tipo B. Comenzamos el tratamiento con la primera etapa: la inducción a la remisión. Este proceso duró más de un año, y debido al riesgo de recaída, mi doctora recomendó un trasplante de médula ósea.
Continuamos con el tratamiento de mantenimiento, que comprendía 144 semanas de quimioterapia. Llegamos a la semana 82, pero en diciembre de 2023 mi hígado se complicó y el tratamiento tuvo que detenerse para recuperarme. Lamentablemente, en enero de 2024 los médicos encontraron nuevamente blastos en mi sangre y médula. La leucemia había regresado, esta vez más agresiva.
En febrero de 2023 recibimos una noticia esperanzadora: el Gobierno del Estado firmó un convenio con el Hospital ABC de la CDMX para realizar trasplantes gratuitos. Pero la lista de espera no avanzó y nunca fui llamado, a pesar de haber estado en remisión durante más de 80 semanas.
Mis padres, familiares y amigos organizaron rifas y actividades para reunir los $400,000 pesos necesarios para un trasplante particular en Monterrey. Lo lograron. Pero yo ya tenía blastos otra vez, y no era posible hacer el procedimiento.
En junio de 2024 comenzó mi deterioro. Primero, una infección en el catéter me obligó a cambiarlo por uno temporal. Luego, en julio, una mala toma de muestra para una biometría provocó una trombosis severa en mi brazo derecho. Lo perdí. Ya no regresé a casa. Fallecí dos días después de la cirugía.
Al Dr. Daniel Durán, del Hospital Regional de Alta Especialidad, le pido perdón por hacerlo trabajar un fin de semana. Estaba molesto con mis papás; yo solo quería iniciar cuidados paliativos. El dolor era insoportable, y el ibuprofeno en suspensión no me ayudaba. Mi catéter estaba obstruido y no podía recibir analgésicos ni sedantes. Esa noche fue la más dolorosa de mi vida. El domingo por la mañana, como por arte de magia, el catéter volvió a funcionar. Pero ya era tarde.
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A todo México:
Les pido que volteen a ver a los niños con cáncer. Ningún niño, por mínima que sea su posibilidad, debe morir si existe una esperanza. Hagan todo lo posible por salvarnos.
No somos una minoría, aunque así nos hagan sentir cuando no hay inversión en oncología ni áreas de trasplantes.
Con la transición de los servicios médicos públicos, muchas veces enfrentamos la falta de insumos, medicamentos y atención oportuna.
Los servicios médicos de Dinamarca que prometieron… nunca llegaron.
Somos un país fuerte y solidario. Tenemos profesionales maravillosos que nos atienden con vocación y cariño. Pero la burocracia y el olvido no deben ser excusas para dejar morir a quienes aún pueden vivir.
A mis doctores, enfermeras y enfermeros: gracias de corazón, los admiro profundamente. Siempre se apegaron a protocolos, y me cuidaron con entrega.
Quiero dejar claro algo:
Yo no fallecí por la leucemia.
Murió un niño que aún tenía esperanza, por complicaciones evitables.
Nadie debería pasar por esto. Nadie.
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A mis compañeros que ya partieron antes que yo:
Julio, Iván, Mariana, Pily, Anita, Alondra, Juany, Mary, Aurora, Chely…
Gracias por su amistad y por resistir conmigo.
Y a Fany, Verito y compañía, gracias por estar siempre, por todo.
A las Tías de Corazón y a Voluntad Contra el Cáncer A.C., gracias infinitas.
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Con cariño y esperanza,
Carlos Santiago Cárdenas Guzmán
Tamaulipas, México
Por favor, lee, reflexiona y comparte.