13/10/2026
"no había otra opción que ser pioneros"
El mundo de la ciencia y la tecnología despide a Margaret Hamilton (1936–2026), una de las grandes pioneras de la ingeniería de software. Hamilton falleció el 30 de septiembre de 2026, a los 90 años, y la noticia de su muerte se conoció públicamente en los últimos días.
Su nombre está estrechamente ligado al programa Apolo. En el MIT lideró el equipo que desarrolló el software de vuelo utilizado en los módulos de mando y lunar, en una época en la que la propia ingeniería de software apenas comenzaba a definirse como disciplina.
Durante el descenso del Apolo 11 en 1969, el computador del módulo lunar emitió las célebres alarmas 1201 y 1202 debido a una sobrecarga. El diseño del software permitió priorizar las tareas esenciales y posponer procesos secundarios, contribuyendo a que la misión pudiera continuar hasta el alunizaje.
La fotografía de Hamilton junto a una enorme pila de listados impresos del software del Apolo se convirtió con el tiempo en una de las imágenes más emblemáticas de la historia de la computación. Aquella torre de papel simboliza también una época en la que muchas soluciones debían inventarse prácticamente desde cero.
“No había otra opción que ser pioneros”, recordaría Hamilton años después al hablar de aquel trabajo.
Su legado va mucho más allá de haber contribuido a llevar seres humanos a la Luna: ayudó a consolidar la idea de que el software debía diseñarse con el mismo rigor, anticipación de errores y responsabilidad que cualquier otro componente crítico de ingeniería.
Hoy, tras conocerse su fallecimiento, aquella imagen junto al código adquiere un significado especial: recuerda a una científica e ingeniera que ayudó a construir no solo el software de una misión histórica, sino también parte de los fundamentos de la ingeniería de software moderna.