30/04/2022
Hasta hace unos pocos minutos esta era la última cajita de Alfajores que quedaba en el local, y mientras estaba allí todo transcurría normalmente, era un día como cualquier otro. Luego vino Benito y quiso comprarla. Fue en ese preciso momento que todo cambió; no era para nada un día común, de forma brusca me di cuenta de que ya no volveré a poner de nuevo los ingredientes sobre estas mesas de trabajo para preparar más platillos peruanos aquí, ya no iré al puesto de la hiperactiva señora que vende el pescado, (la que siempre me contagiaba su entusiasmo, quizás esa era la razón por la que siempre le compraba a ella), tampoco iré al negocio de los chinitos siempre sonrientes a comprar los ingredientes sudamericanos, tampoco iré más al cct por los envases y bolsas, ni vendrá Luigi en las mañanas trayéndome las cajas de pollo fresco del aia... No, ya no pasará nada de eso. Después de poco más de dos durísimos años de lucha contra la pandemia, las crisis y hasta contra el gobierno, había llegado el momento de vender la última cajita de Alfajores preparada en "mi" local, ubicado en una pequeña ciudad costera del país que amo tanto, que me acogió y del que si fuera por mi jamás me iría, pero del que no obstante pronto me iré ("gracias" drago 😒...)
Antes de ponerla en la bolsa, pedí permiso a Benito para hacer esta foto, para colgarla aquí, como un imperecedero recuerdo de una etapa rica de aprendizaje y fortalecimiento (porque lo que no te mata te fortalece) que hoy se cierra y de otra que Metta mediante, iniciará pronto.
"Todo fluye, todo cambia, nada permanece."
Namaste 🕉️☯️☮️🍀💗