14/07/2018
Si la vida fuera justa, difícilmente podríamos vivirla. Puedo decir que la vida es maravillosa, siempre que la vivamos en cada momento y con una atención plena en ella. Los momentos jodidos, que malo no hay ninguno, hay que vivirlos igual que los maravillosos, pues es la única forma de saborear la vida y apreciar el día a día, tan monótono él que es en el que vivimos. P**a vida esta, que el día que nace tu hijo te da la peor noticia de tu vida. Parálisis cerebral y aprende de nuevo a vivirla. Ánimo a aquellos que están en duros momentos y aunque empatice difícilmente me podré poner en su piel. Pero defiendo que la vida es maravillosa, porque es la única que tenemos.
Para tí, querida amiga y compañera.Para que el sol vuelva a iluminar tu rostro y el de toda tu familia con el fin de superar este duro trance.Todos estamos contigo.
¿QUIÉN REPARTE LA SUERTE?
Nélida L. del Estal Sastre
Hoy fue un día extraño, lleno de perversas paradojas sin explicación ni justificación alguna que yo pueda intentar interiorizar. Mientras unos están disfrutando sin reparar más allá de sus propios egos y en satisfacerlos a cualquier precio, otros sufren, al mismo tiempo y en el mismo instante, desgracias tan sumamente profundas que pocos podrían sobrellevar sin estar heridos de muerte. No hay justicia cósmica y dios se olvidó de la buena gente.
Qué tremendo error y de qué naturaleza es el dar gozo a quien no lo merece y negárselo a quien lo necesita a toda costa para levantarse y pensar que vivir merece la pena, aunque sólo sea un poco, unos instantes. Cuán fatigoso se hace el camino si no encuentras un río de límpidas y frías aguas para refrescar tu rostro y tu garganta seca cuando el más abrasador de los astros de nuestra galaxia te atenaza.
¿Qué arbitrariedad absurda es la que premia a los imbéciles y castiga sin paliativos a los justos? ¿Por qué razón triunfan los necios y los cretinos, mientras los que dan todo su tiempo y su persona por el otro, han de pasar por tragos tan amargos? ¿Por qué?
No sólo estoy triste, no. Estoy enfadada, cabreada y contrariada porque me siento impotente y no puedo hacer nada para paliar el tremendo dolor que atormenta a un ser querido y admirado por mí que ha perdido a alguien que acababa de llegar para abrir los ojos al mundo, pero no ha tenido tiempo para respirar el aire que todos le insuflábamos desde lo más profundo de nuestro corazón y nuestras almas.
Hoy no entiendo nada, no creo en nada, no espero nada. Dios se olvidó de los justos, de la buena gente.