15/08/2018
Buenos días amig@s
Hace un año y dos meses publicaba en Facebook, con muchas ganas e ilusión, que después de más de diez años volvía a abrir un negocio de hostelería en mi pueblo, ofreciendo nuestras comidas caseras y tradicionales de nuestra tierra, con la mejor calidad y la máxima elaboración, para que nuestros clientes pudieran degustar lo mejor de nuestra gastronomía.
Pues bien, al cabo de este tiempo, catorce meses más o menos, esforzándonos al máximo mi mujer y yo mismo, hemos visto que no ha servido de nada bueno. Perdón, miento, sí ha servido para algo, porque a algunas personas del pueblo les encanta nuestra comida y han sido clientes asiduos e incondicionales. También hemos tenido clientes de fuera. Pero claro, para que un negocio triunfe o tenga una actividad estable, tiene que contar con buenas ventas, ya que genera múltiples gastos.
Y si aparte de que este camino es duro, te encuentras con gente que te pone la zancadilla y el ayuntamiento no se pone en su sitio, todo se complica. Me gustaría compartir un ejemplo que ha sido crucial para el fracaso de nuestras ventas este verano.
Todos los negocios del pueblo tienen sus terrazas. Unos la tienen en frente de los locales y otros en la misma puerta. Yo vengo demandando desde que comenzó el verano que quiero poner mesas en una plaza pública que está en frente de mi local. Algo lógico, ya que con este tiempo la gente prefiere tomar algo en la calle a estar dentro del local. En esta plaza pública que está en frente de mi local hay otro local que ocupa con sus mesas la plaza entera.
He hablado con el alcalde en varias ocasiones para ver cómo podemos dividirnos la plaza y en todas estas ocasiones me ha dicho que reunirá a todos los comerciantes que tienen terraza en el pueblo para llegar a un acuerdo. Sin embargo, el verano está dando sus últimos coletazos, pasan las semanas y yo sigo sin terraza.
Lo que ocurre es que en Viator no hay una normativa que regule las terrazas. Y me encuentro con que hay otras personas que dicen que tienen pagada la plaza todo el año y que ahí no m***a terraza nadie más.
Pero señores, ¿en qué país vivimos? Lo más gracioso es que el ayuntamiento no quiere mojarse y poner a cada uno en su sitio. ¿Dónde se ha visto que una sola persona se apodere de un espacio publico?, ¿es que tiene monopolio? Y si ha pagado todo el año, ¿no sería lógico que le devolvieran la parte que le corresponda? Puesto que, si estuviera solo en la calle, me parece bien que se aproveche y ocupe todo el espacio. Pero señores, si hay más negocios, a mi corto entender, deben de compartirse a partes iguales entre todos los que haya.
Así que con esto quiero decir que después de más de treinta años teniendo negocios en este pueblo, he pillado la decepción, desilusión o como queráis llamarlo de toda mi vida. Así que, con estas palabras comunico que este mes de agosto será el último mes. La Curra cierra sus puertas. Lo siento por algunos clientes y amigos que se llevan comida y también por la gente mayor a la que le hacemos la comida a diario. Por el resto no siento nada. Y al ayuntamiento de Viator, gracias por colaborar en precipitar el cierre del local.
Posdata: no sé cómo tuve valor a mis sesenta años de embarcarme en un sueño que no tiene ni pies ni cabeza.