06/10/2026
✅ PAISAN@S | 𝗔𝗟𝗘𝗝𝗔𝗡𝗗𝗥𝗢 𝗔𝗖𝗘𝗜𝗧𝗨𝗡𝗢 𝗡𝗢𝗟𝗔𝗦𝗖𝗢, 𝗖𝗔𝗦𝗜 𝗦𝗘𝗜𝗦 𝗗É𝗖𝗔𝗗𝗔𝗦 𝗗𝗘 𝗛𝗜𝗦𝗧𝗢𝗥𝗜𝗔 𝗙𝗔𝗠𝗜𝗟𝗜𝗔𝗥 𝗟𝗜𝗚𝗔𝗗𝗔𝗦 𝗔𝗟 𝗛𝗢𝗧𝗘𝗟 𝗥𝗘𝗦𝗧𝗔𝗨𝗥𝗔𝗡𝗧𝗘 𝗩𝗜𝗦𝗧𝗔 𝗔𝗟𝗘𝗚𝗥𝗘
Hablar de 𝗔𝗹𝗲𝗷𝗮𝗻𝗱𝗿𝗼 𝗔𝗰𝗲𝗶𝘁𝘂𝗻𝗼 𝗡𝗼𝗹𝗮𝘀𝗰𝗼 es hacerlo inevitablemente de una parte importante de la historia de la hostelería de Torredonjimeno. Es hablar del 𝗛𝗼𝘁𝗲𝗹 𝗥𝗲𝘀𝘁𝗮𝘂𝗿𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗩𝗶𝘀𝘁𝗮 𝗔𝗹𝗲𝗴𝗿𝗲, un emblemático establecimiento que abrió sus puertas en 𝟭𝟵𝟲𝟵 y que, camino ya de las seis décadas de historia, ha visto pasar por sus instalaciones a varias generaciones de tosirianos y a miles de personas llegadas desde diferentes puntos de España.
Porque Vista Alegre no ha sido solamente un restaurante. Durante décadas, su hotel fue 𝘂𝗻𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗯𝗹𝗲𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼𝘀 𝗽𝘂𝗻𝘁𝗲𝗿𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗧𝗼𝗿𝗿𝗲𝗱𝗼𝗻𝗷𝗶𝗺𝗲𝗻𝗼 𝘆 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝘇𝗼𝗻𝗮, convirtiéndose en lugar habitual de alojamiento para comerciantes, representantes, profesionales y viajeros que llegaban hasta nuestra localidad o se desplazaban por distintos municipios de la comarca.
Por sus habitaciones han pasado 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗰𝗲𝗱𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝘁𝗼𝗱𝗮 𝗘𝘀𝗽𝗮ñ𝗮, pero también nombres muy conocidos del panorama artístico nacional. Especialmente durante aquellos años en los que Torredonjimeno y las localidades de su entorno recibían a grandes artistas con motivo de fiestas, ferias y actuaciones, el Vista Alegre se convirtió en lugar de descanso para algunas de las grandes estrellas de la música de la época.
Por este hotel pasaron artistas de la talla de 𝗥𝗼𝗰í𝗼 𝗗ú𝗿𝗰𝗮𝗹, 𝗥𝗼𝗰í𝗼 𝗝𝘂𝗿𝗮𝗱𝗼, 𝗙𝗿𝗮𝗻𝗰𝗶𝘀𝗰𝗼 𝗼 𝗠𝗮𝗿𝘁𝗮 𝗦á𝗻𝗰𝗵𝗲𝘇, entre otros muchos cantantes y rostros conocidos que, cuando actuaban en Torredonjimeno o en municipios cercanos, elegían este establecimiento para pernoctar. Una circunstancia que da buena muestra de la importancia y el prestigio que llegó a alcanzar el Hotel Vista Alegre y que forma parte de sus muchos recuerdos y anécdotas acumulados a lo largo de casi sesenta años.
La historia comenzó de la mano de 𝗔𝗹𝗲𝗷𝗮𝗻𝗱𝗿𝗼 𝗔𝗰𝗲𝗶𝘁𝘂𝗻𝗼, padre de nuestro protagonista, quien ya contaba con experiencia en la hostelería después de haber estado al frente de otro recordado establecimiento tosiriano, el 𝗕𝗮𝗿 𝗣𝗿𝗶𝗺𝗮𝘃𝗲𝗿𝗮, situado en el Paseo de la Estación.
En 1969 puso en marcha Vista Alegre, con el hotel y el restaurante, iniciando una aventura familiar que ha llegado hasta nuestros días. Con el paso de los años, mientras él continuaba ocupándose principalmente del hotel, la parte de restauración fue arrendada. Entre quienes estuvieron al frente del restaurante se encontraba la 𝗳𝗮𝗺𝗶𝗹𝗶𝗮 𝗩𝗶𝗹𝗹𝗲𝗻𝗮 𝗔𝗰𝗲𝗶𝘁𝘂𝗻𝗼 y, posteriormente, otro nombre muy recordado dentro de la hostelería tosiriana: 𝗔𝗺𝗮𝗱𝗼𝗿 𝗟𝗼𝘇𝗮𝗻𝗼, conocido por muchos como 𝗔𝗺𝗮𝗱𝗼𝗿 𝗱𝗲𝗹 𝗩𝗶𝘀𝘁𝗮 𝗔𝗹𝗲𝗴𝗿𝗲.
Llegaría después el momento en el que 𝗔𝗹𝗲𝗷𝗮𝗻𝗱𝗿𝗼 𝘆 𝗝𝗼𝘀é 𝗔𝗰𝗲𝗶𝘁𝘂𝗻𝗼, los dos hermanos, tomaron las riendas del negocio familiar que durante tantos años había regentado su padre. Aunque inicialmente continuaron juntos, posteriormente decidieron repartirse las responsabilidades: uno se hizo cargo del hotel y Alejandro centró su actividad en el restaurante. Dos negocios diferenciados, pero unidos siempre por los lazos familiares y por una misma filosofía de trabajo, echándose una mano mutuamente siempre que ha sido necesario.
Alejandro había dedicado buena parte de su trayectoria laboral precisamente al hotel. Sin embargo, la hostelería siempre había formado parte de su vida. 𝗖𝗿𝗲𝗰𝗶ó 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲 𝗵𝗮𝗯𝗶𝘁𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀, 𝗺𝗲𝘀𝗮𝘀, 𝗰𝗼𝗰𝗶𝗻𝗮𝘀, 𝗰𝗹𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 𝘆 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗲𝗿𝘀𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀. Vista Alegre era el negocio familiar, pero también el lugar en el que había transcurrido una parte fundamental de su vida.
Había convivido desde pequeño con el ir y venir de viajeros, con aquellos comerciales que llegaban cargados con sus maletas y muestras, con los clientes habituales del restaurante y también con esos artistas que, después de subirse a un escenario, encontraban entre las paredes del Vista Alegre un lugar para descansar.
Cuando llegó el momento de hacerse cargo del restaurante, Alejandro volcó en él toda esa experiencia acumulada durante tantos años.
Una de las grandes señas de identidad del 𝗥𝗲𝘀𝘁𝗮𝘂𝗿𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗩𝗶𝘀𝘁𝗮 𝗔𝗹𝗲𝗴𝗿𝗲 ha sido precisamente mantener una 𝗰𝗼𝗰𝗶𝗻𝗮 𝘁𝗿𝗮𝗱𝗶𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹, 𝗰𝗮𝘀𝗲𝗿𝗮 𝘆 𝗰𝗲𝗿𝗰𝗮𝗻𝗮. Una gastronomía basada en los sabores de siempre y en ese tipo de cocina que consigue que muchos clientes regresen una y otra vez.
Y en esa historia ocupa también un lugar fundamental su esposa, 𝗔𝗻𝗮 𝗕𝗲𝗹é𝗻 𝗟𝘂𝗾𝘂𝗲, responsable de la cocina y de poner ese toque casero y personal a los platos que salen cada día de los fogones del Vista Alegre.
La 𝗳𝗮𝗺𝗶𝗹𝗶𝗮 𝗔𝗰𝗲𝗶𝘁𝘂𝗻𝗼 𝗟𝘂𝗾𝘂𝗲 conoce perfectamente lo que significa dedicarse a la hostelería: muchas horas de trabajo, sacrificio, fines de semana, días festivos y jornadas interminables. Pero frente a todo ese esfuerzo permanece una de las mayores satisfacciones que puede recibir cualquier hostelero: 𝗲𝗹 𝗰𝗮𝗿𝗶ñ𝗼 𝘆 𝗹𝗮 𝗳𝗶𝗱𝗲𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝘀𝘂𝘀 𝗰𝗹𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀.
Personas que llevan años entrando por la puerta del Vista Alegre, familias que han celebrado allí momentos importantes de sus vidas y clientes que, generación tras generación, continúan confiando en un establecimiento que forma parte ya de la memoria colectiva de Torredonjimeno.
Y al echar la vista atrás, Alejandro tiene también muy presentes a quienes hicieron posible que todo comenzara: sus padres, 𝗔𝗹𝗲𝗷𝗮𝗻𝗱𝗿𝗼 𝗔𝗰𝗲𝗶𝘁𝘂𝗻𝗼 𝘆 𝗣𝗶𝗹𝗮𝗿 𝗡𝗼𝗹𝗮𝘀𝗰𝗼. Ambos fueron dos pilares fundamentales de esta historia familiar y de un negocio que ha conseguido mantenerse durante décadas y convertirse en uno de los establecimientos más reconocibles de Torredonjimeno.
𝗖𝗮𝘀𝗶 𝘀𝗲𝗶𝘀 𝗱é𝗰𝗮𝗱𝗮𝘀 𝗱𝗮𝗻 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗮𝘀 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮𝘀. Para miles de clientes, viajeros llegados desde toda España, comerciantes, familias, celebraciones y también para guardar en la memoria el paso de grandes artistas que un día durmieron bajo su techo. Pero, por encima de nombres conocidos y de tantos recuerdos, queda el trabajo diario de una familia que ha dedicado buena parte de su vida a atender a quienes han cruzado las puertas del Vista Alegre.
Hoy, Alejandro continúa al frente del restaurante junto a su familia, esperando que sea precisamente allí, en el lugar donde prácticamente ha transcurrido toda su vida, donde llegue también el momento de la jubilación.
Porque detrás de cada establecimiento histórico hay personas, familias, sacrificios, recuerdos y miles de pequeñas historias. Y detrás del 𝗛𝗼𝘁𝗲𝗹 𝗥𝗲𝘀𝘁𝗮𝘂𝗿𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗩𝗶𝘀𝘁𝗮 𝗔𝗹𝗲𝗴𝗿𝗲 está la historia de la familia Aceituno, iniciada en 1969 por 𝗔𝗹𝗲𝗷𝗮𝗻𝗱𝗿𝗼 𝗔𝗰𝗲𝗶𝘁𝘂𝗻𝗼 𝘆 𝗣𝗶𝗹𝗮𝗿 𝗡𝗼𝗹𝗮𝘀𝗰𝗼 y continuada durante décadas por sus hijos.
𝗔𝗹𝗲𝗷𝗮𝗻𝗱𝗿𝗼 𝗔𝗰𝗲𝗶𝘁𝘂𝗻𝗼 𝗡𝗼𝗹𝗮𝘀𝗰𝗼 𝗲𝘀 𝘂𝗻𝗼 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝗼𝘀 𝗽𝗮𝗶𝘀𝗮𝗻𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮 𝗵𝗲𝗰𝗵𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘁𝗮𝗻𝗰𝗶𝗮, 𝗲𝗹 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗼, 𝗲𝗹 𝘀𝗮𝗰𝗿𝗶𝗳𝗶𝗰𝗶𝗼 𝘆 𝗲𝗹 𝘁𝗿𝗮𝘁𝗼 𝗰𝗲𝗿𝗰𝗮𝗻𝗼 𝘂𝗻𝗮 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝘃𝗶𝗱𝗮, contribuyendo a mantener vivo un nombre, Vista Alegre, que después de casi sesenta años forma parte indiscutible de la historia de Torredonjimeno.
✍📷 José Bueno