20/12/2021
“HASTA SIEMPRE”
…y fue allá por el año 1990 “Nacimiento de Raúl” cuando decidimos comenzar nuestro proyecto de vida, como cada ciudadano de a pie que tiene sus metas. Sin respaldo alguno y con la sesera cargada de ganas e ilusión, nos embarcamos en el que por aquel entonces era “El Picadero”. Haciendo seguimiento continuadas veces de las horas que tiene un reloj, vivíamos por nuestra emoción. Asimismo, y habiéndole dado dos vueltas a nuestra estrella principal, nos dio para pensar que lo que queríamos era uno propio, uno para siempre, uno de esos que dejan huella, uno de esos sitios mágicos donde te sientes como en casa, un lugar de comidas, de negocios, de miradas, de reuniones y conversaciones, y alguna que otra terapia... Con familiares y amig@s, con conocidos y no tanto… En definitiva, un lugar donde desempeñar nuestra labor más allá de lo hasta entonces, habíamos vivido en aquel bar de la Calle Hospital en Sierra de Yeguas, Málaga; actualmente Peña Madridista.
No sé cuántas mil y alguna más de las antiguas pesetas fueron suficiente para crear a escasos doscientos metros del anterior, en Plaza Andalucía, Bar Restaurante “El Rincón” en 1992 “Nacimiento de Cristina”; un establecimiento que a sus tres lustros dice “HASTA SIEMPRE” y sin lugar a dudas un negocio de referencia gastronómica adaptado a cada paladar, en este nuestro terreno. Un motivo para estar FELICES es el cariño y admiración recibido por l@s siempre presentes. Un “HASTA SIEMPRE” por motivo de vida, de etapa, de inactividad laboral, de la más que merecida y apetecida, JUBILACIÓN.
A mi padre por ser el Capitán. Esa persona que con una simple mirada te transmite equilibrio, experiencia y veteranía. Esa persona con responsabilidad, firmeza, seguridad, liderazgo y personalidad, con capacidad de comunicación y habilidad estratégica para ganar… Mi padre, Eduardo.
A mi madre por ser el pilar, su mano derecha, su mujer, su compañera de viaje y una gran guerrera. Esa pieza indispensable para que todo fluya. Esa persona con carácter, emotiva y luchadora… Mi madre, Ana María.
A mi hermana por ser la luz que ilumina nuestra conciencia y por tener la capacidad innata de ser, sentir y vivir. Por ser emocional, despreocupada, alocada, sincera, sensible y trabajadora. Mi hermana, Cristina.
A todas, todos, todes los que algún día formasteis parte de este proyecto de vida tan gratificante, tanto dentro como fuera de la barra. Por habernos hecho participes de vuestras ganas de disfrutar, de celebrar y de compartir y, sobre todo, de comer, pero de comer de verdad.
A un bar con mil y una historias, y en las buenas y no tan buenas dice, ADIÓS.
“POR SIEMPRE Y PARA SIEMPRE, RINCORES ETERNAMENTE”
De parte de la Familia Navarro Piedra.
GRACIAS de corazón.