07/07/2026
Cuando un alma habla, un barrio centenario escucha.
Mamá, lo extraño todo de ti. Aquí encontré refugio en un humilde barrio trabajador al que siempre estaré agradecido. Gracias a sus vecinos, por cómo me cuidan, cómo me tratan y hasta por quererme un poco, madre.
Te pido fuerzas y que todos los nuestros volvamos a unirnos, como ocurría cuando tú estabas presente.
El silencio es la llave de la victoria. Mi camino lo marca Dios. Y quiero decirles a todos los hijos y familiares de Bellavista que gracias a vuestros mayores hoy tenéis lo poco o mucho que poseéis. Cuidad de ellos, porque es vuestra responsabilidad; sin ellos no somos nada. Demostrad todo lo que valéis.
Mi mayor orgullo fue estar contigo hasta tu último respiro. Ahí descubrí lo mucho que permaneces en cada corazón de la gente que te quiere.
A veces pienso que este es mi destino, y gracias a tus principios y valores entiendo por qué has llegado tan hondo al alma de miles de personas que, incluso sin haberte conocido, te quieren.
Gracias, Bellavista, en su nombre y en el mío. Tuve dos casas; ahora puedo decir que tengo tres.
Mamá, te quiero con toda mi alma y todo mi corazón. Soy feliz porque, rodeado de ellos, levanté tu nombre. Vengo de un apellido sin miedo: Toro.
Mi madre me dio la vida, mi padre el ejemplo y mis hermanos lo dieron todo por mí. Por eso mi familia es mi ley. El verdadero éxito en la vida es caminar sin hacer ruido.
Mamá, te quiero. Abrázame. Sé que me escuchas.
Ocho años sin poder abrazarte ni dormir sobre tu pecho… Así que, cuando vuelva a verte, pienso darte todo mi amor. Dale besos a los abuelos y a los titos.
Eres mi vida, madre.