18/06/2024
A la hora de maridar es importante el orden de los platos y los vinos en el menú, abriendo siempre con lo suave y dejando las opciones con más cuerpo para el final.
Los vinos blancos combinan excelentemente con aperitivos ligeros, ensaladas, arroces, pastas, carnes blancas y pescado. Los pescados blancos (merluza, r**e, bacalao) encajan bien con vinos blancos secos, mientras que los pescados azules (anchoa, atún, caballa) con blancos más maduros o tintos jóvenes. El marisco, por su parte, suele casar bien con vinos blancos muy afrutados. En las carnes blancas (pollo, conejo, pavo) al guisarlas combinarán mejor con blancos más asentados que si los hacemos a la plancha, donde el seco será su mejor aliado.
Los rosados son ideales para abrir cualquier comida y maridan excelentemente con aperitivos, tapas variadas, ensaladas, verduras, arroces, risottos, pastas, carnes blancas, guisos y pescados suaves.
En líneas generales, todos los vinos tintos combinan bien con tapas variadas, carnes, guisos, legumbres y platos típicos del país, aunque se pueden hacer mezclas más precisas en virtud de la edad. Un vino joven acompaña perfectamente a embutidos ligeros, fiambres, quesos semicurados, platos de pasta, carnes blancas a la plancha o parrilla o a pescados azules sin demasiada elaboración. También encaja con algunas carnes y pescados en salsa. Por su parte, los crianzas van de la mano de platos de carnes asadas o a la brasa, guisos, quesos curados y embutidos ibéricos. Un reserva o gran reserva acompaña maravillosamente a platos de caza y guisos más elaborados.
¿Y tú, maridas siguiendo estas indicaciones o eres más del todo vale o tienes un tipo de vino favorito que tomas con todo tipo de comidas? Siempre puedes dejarte aconsejar por nuestros camareros, que buscarán la mejor opción según lo que hayas pedido para comer.