05/07/2026
No pedimos privilegios, pedimos que el servicio que pagamos funcione.
Los establecimientos de hostelería abonamos una tasa especial por la recogida de residuos. Sin embargo, hoy, una vez más, el vidrio se ha quedado sin recoger.
Un cubo lleno de vidrio no pesa unos gramos. Pesa decenas de kilos. Y cuando el bar está en un sótano, como es nuestro caso, no queda otra que volver a bajarlo. Hoy me ha tocado hacerlo con una epicondilitis, lesionándome aún más.
Lo grave no es solo que el servicio falle. Lo realmente grave es que las instituciones no hayan previsto qué debemos hacer cuando eso ocurre. Nos exigen cumplir la normativa, pero cuando el propio sistema falla nos dejan sin ninguna alternativa legal.
¿Dónde debemos llevar ese vidrio? ¿Quién asume el perjuicio físico, el tiempo perdido y el riesgo que supone manipular esa carga? ¿Qué ocurre si, por no poder almacenarlo más, un establecimiento incumple la normativa?
Los errores son humanos. La falta de soluciones, no.
Si se cobra una tasa especial, también debe existir un compromiso especial con el servicio y un protocolo para cuando éste falla.
Esperamos que quienes tienen competencias en la recogida de residuos dejen de mirar hacia otro lado y ofrezcan una solución. Los hosteleros cumplimos. Ahora les toca cumplir a ellos.