26/06/2026
Hoy nos toca escribir las palabras que jamás hubiéramos querido escribir.
Con enorme tristeza despedimos a quien hizo de La Llovizna mucho más que un cafetería: un hogar para quienes trabajaban a su lado y un lugar de encuentro para miles de personas.
En 2015 comenzó este sueño con Nico y Maribel, naciendo del esfuerzo, la ilusión y el sacrificio. Sin apenas recursos, pero con una pasión inmensa, construyeron lo que hoy conocemos como La Llovizna. No hubo atajos: hubo noches enteras junto al horno de leña cuidando cada pata asada, jornadas interminables, maquinaria de segunda mano restaurada con sus propias manos y un compromiso inquebrantable por ofrecer siempre productos de la mejor calidad, elaborados de forma artesanal y con el cariño de quien ama profundamente lo que hace.
Con esa misma dedicación consiguió que La Llovizna creciera hasta convertirse en una familia, abriendo sus puertas en Finca España, el Mercado de La Laguna y la calle Barcelona, sin perder nunca la esencia con la que todo comenzó.
Quienes tuvimos la suerte de conocerle sabemos que su mayor satisfacción era ver a un cliente marcharse feliz. Siempre buscó mejorar, cuidar cada detalle, mantener la calidad y ofrecer el mejor servicio. Su pasión, su constancia y su forma de entender la hostelería quedarán para siempre en cada rincón de La Llovizna.
Hoy nos deja una persona irreemplazable, pero también un legado que permanecerá vivo en cada receta, en cada mesa compartida y en el recuerdo de todas las personas que formaron parte de este camino.
Gracias por enseñarnos que los sueños se construyen con trabajo, humildad y corazón.
Descansa en paz. Tu esencia vivirá para siempre en La Llovizna.
Hay personas que dejan un vacío al marchase y otras que, dejan un legado. Él nos dejo ambas cosas 🤍✨