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EL BOXEO EN LA PLASENCIA DE AYERAquellas noches de guantes, golpes y grandes veladasPRESENTACIÓNHoy vamos a recuperar un...
22/09/2026

EL BOXEO EN LA PLASENCIA DE AYER
Aquellas noches de guantes, golpes y grandes veladas

PRESENTACIÓN

Hoy vamos a recuperar una parte de la historia deportiva de Plasencia que seguramente muchos desconocen: aquellos tiempos en los que el boxeo también tenía su público, sus ídolos locales y sus grandes noches de combate.

Desde el desaparecido Teatro Romero hasta el Teatro Coliseum y el Campo de San Calixto, nuestra ciudad vivió veladas en las que los púgiles placentinos se subían al cuadrilátero dispuestos a demostrar lo que valían.

Y algunos de sus nombres todavía se conservan en los viejos carteles y documentos de la época.

CUANDO PLASENCIA TAMBIÉN SE PONÍA LOS GUANTES

Mucho antes de los gimnasios modernos, el boxeo ya despertaba expectación en nuestra ciudad.

Uno de sus antiguos escenarios fue el Teatro Romero, situado en la calle de San Pedro, junto a la iglesia. Allí se celebraban representaciones teatrales, sesiones de cine y también combates de boxeo.

Entre aquellas historias destaca un enfrentamiento entre dos personajes conocidos por sus apodos: Sebastián, «El Colombia», y Máximo, «Bocanegra».

El primero tenía experiencia deportiva y conocimientos de boxeo. El segundo destacaba por su fortaleza física y su potente pegada.

Según cuentan las antiguas crónicas, el combate terminó cuando El Colombia aprovechó un descuido de su adversario y lo mandó a la lona con un espectacular K. O.

Una de aquellas peleas que seguramente darían conversación durante días en los bares de nuestra ciudad.

El Teatro Romero sufrió graves daños durante el temporal de febrero de 1941 y acabó desapareciendo.

LA GRAN VELADA DE SAN CALIXTO DE 1965

Nos trasladamos ahora al sábado 10 de julio de 1965.

Aquella noche, a las once y cuarto, el Campo de San Calixto acogía una gran velada organizada por la Delegación Placentina de Boxeo.

El cartel anunciaba seis combates, principalmente entre boxeadores de Plasencia y Béjar.

Entre los púgiles placentinos figuraban Jandro, Quintana, Palma, Luengo y Sánchez Heras, que se enfrentaban a Chías, Calzada, Joselete, Morris y Tejado, respectivamente.

También se anunciaba un enfrentamiento entre Frayle y Díaz Castro.

¡Imaginaos el ambiente de aquella noche!

Los aficionados llegando al recinto, las conversaciones sobre quién tenía mejor pegada y los seguidores animando a sus favoritos.

Afortunadamente, el cartel original ha llegado hasta nuestros días y se conserva en el Archivo Histórico Provincial de Cáceres.

También existen documentos oficiales de 1965 que acreditan la organización de veladas en el Teatro Coliseum y en el Campo de San Calixto.

AQUEL VERANO TODAVÍA QUEDABA MÁS BOXEO

El 24 de julio de 1965 se disputó otro combate en Plasencia.

Los protagonistas fueron Ángel Guinaldo y Mariano Serrano. El enfrentamiento terminó en empate a los puntos, según los registros deportivos de ambos boxeadores.

Todavía queda pendiente descubrir el recinto exacto donde se celebró aquella pelea y si algún periódico local publicó una crónica.

EL BOXEO PLACENTINO EN LOS AÑOS NOVENTA

Y la afición no desapareció con aquellos años sesenta.

El 12 de septiembre de 1992, nuestra ciudad acogió otra velada de boxeo profesional en la que participaron púgiles españoles, portugueses y extranjeros.

Entre los combates registrados figura el enfrentamiento entre José Ignacio Barruetabeña y el portugués José Manuel Barreira, que terminó con victoria del primero a los puntos después de cuatro asaltos.

También aparecen en los registros los nombres de Yuri Epifantsev, Edwin Murillo, Elías Delgado Rodríguez y Antonio Fernando Pessa.

Aquella velada demuestra que Plasencia continuaba formando parte del circuito boxístico décadas después de las noches de San Calixto.

LOS BOXEADORES QUE NO DEBEMOS OLVIDAR

Lo curioso de toda esta historia es que conservamos nombres, fechas y algunos resultados, pero todavía sabemos muy poco de aquellos hombres que subían al cuadrilátero.

¿Dónde entrenaban nuestros boxeadores de los años cincuenta, sesenta y setenta? ¿Quiénes eran sus preparadores? ¿En qué gimnasios de Plasencia aprendieron a lanzar sus primeros golpes?

¿Y qué fue de Jandro, Quintana, Palma, Luengo y Sánchez Heras?

En mayo de 2024, el Archivo Histórico Provincial de Cáceres volvió a sacar a la luz documentos de las veladas de 1965 en una exposición dedicada al boxeo y la lucha libre.

Pero seguramente los mejores recuerdos siguen guardados en las casas de nuestros vecinos.

Puede que alguien conserve una fotografía de su padre con los guantes puestos, una entrada de San Calixto, un cartel del Coliseum o algún recorte de periódico amarillento.

Y aquí es donde entramos nosotros, los placentinos.

¿Quién recuerda aquellas veladas de boxeo? ¿Conocisteis a alguno de estos púgiles? ¿Tenéis fotografías de aquellos combates o recordáis los gimnasios donde entrenaban?

Vamos a intentar recuperar entre todos esta parte de nuestra historia, porque aquellos boxeadores también merecen tener un sitio en la memoria de Plasencia .

(Imágenes restauradas)

22/09/2026

Lo tenia guardado hace tiempo y a tocado la hora de sacarlo para vosotros !
OJALÁ NO PERDIERA TUS RECUERDOS

[Verso 1]
He vuelto a pasar por aquella calle,
donde el tiempo se quedó a fumar,
quedan sombras pegadas a los portales
y tu risa que no quiere marchar.

Tengo fotos que ya no miro,
por miedo a que empiecen a doler,
y un montón de noches preguntándome
si algún día te dejaré de ver.

[Pre-estribillo]
Porque el tiempo roba despacio,
sin hacer ruido al entrar,
se lleva nombres, voces, abrazos…
y no los vuelve a dejar.

[Estribillo]
Ojalá consiguiera
no perder tus recuerdos,
guardar tu voz en algún rincón
donde no llegue el invierno.

Ojalá consiguiera
parar un poco el tiempo,
porque aunque ya no estés aquí
yo todavía te encuentro
cuando cierro los ojos
y revuelvo por dentro.

[Verso 2]
Hay canciones que todavía evito,
porque saben demasiado de los dos,
hay palabras que nunca te dije
y ahora gritan dentro de mi voz.

Yo no quiero aprender a olvidarte,
ni borrar las huellas del ayer,
prefiero cargar con esta herida
si con ella te vuelvo a tener.

[Pre-estribillo]
Pero la memoria es tan cabrona,
va borrando sin preguntar,
primero un gesto, luego una palabra,
luego la forma de mirar.

[Estribillo]
Ojalá consiguiera
no perder tus recuerdos,
guardar tu voz en algún rincón
donde no llegue el invierno.

Ojalá consiguiera
parar un poco el tiempo,
porque aunque ya no estés aquí
yo todavía te encuentro
cuando cierro los ojos
y revuelvo por dentro.

[Puente]
Y si algún día olvido tu cara,
si se me escapa tu forma de hablar,
que alguien me cuente cómo me mirabas,
que alguien me enseñe a recordar.

Que no se muera aquella tarde,
ni aquel abrazo antes de marchar,
que quede al menos alguna herida
que me confirme que fuiste verdad.

[Estribillo final]
Ojalá consiguiera
no perder tus recuerdos,
que no se apague aquella luz
que todavía llevo dentro.

Ojalá consiguiera
engañar por fin al tiempo,
ponerle cadenas al pasado
y quedarme allí un momento.

Porque hay gente que se marcha
pero jamás se va del todo,
se queda viviendo en las canciones,
en las calles, en las fotos…

Y mientras quede algo de ti
dando vueltas en mi pecho,
seguiré diciendo bajito:

Ojalá consiguiera
no perder tus recuerdos.

[Final]
Aunque se derrumbe el mundo,
aunque envejezca por dentro…
ojalá,
ojalá consiguiera
no perder tus recuerdos.

CUANDO PLASENCIA ERA UN GRAN ESCENARIOLos artistas y grupos que pasaron por la Plasencia de ayerA veces hablamos de aque...
22/09/2026

CUANDO PLASENCIA ERA UN GRAN ESCENARIO
Los artistas y grupos que pasaron por la Plasencia de ayer

A veces hablamos de aquella Plasencia como si para ver algo grande hubiera que coger el coche, el tren o el autobús y marcharse a Madrid.

Pero cuanto más rebusco en los archivos, en los programas de Ferias, en las viejas entradas y en la hemeroteca, más claro lo tengo:

por Plasencia pasó muchísima gente importante.

Cantantes, actores, compañías de revista, bailarines, orquestas sinfónicas, grupos de rock, compañías nacionales de teatro y artistas llegados incluso desde América.

Y lo mejor es que todavía estamos descubriendo nombres.

AQUEL VIEJO TEATRO ROMERO

Para encontrar el origen de todo hay que retroceder a la Plasencia de nuestros bisabuelos.

El Teatro Romero fue durante décadas uno de los grandes puntos de encuentro cultural de la ciudad. El Archivo Municipal conserva una colección específica de sus carteles fechados entre 1902 y 1936, además de los del Teatro Alkázar entre 1928 y 1936.

Aquello no era solamente teatro.

Había zarzuela, variedades, música, cine, compañías ambulantes y espectáculos de todo tipo.

Una crónica histórica dedicada al Romero recuerda entre los artistas que pasaron por allí a Lupe Rivas Cacho, al célebre trío de tango Irusta, Fugazot y Demare, al imitador Stela y a una artista muy nuestra: Teresa Maraval Torres, Teresita Zazá, cupletista placentina que regresó en distintas ocasiones a su ciudad natal para actuar en aquel escenario.

Imaginad aquello.

Plasencia todavía pequeña, las calles apenas iluminadas como las conocemos hoy, los hombres con traje y sombrero, las mujeres arregladas para ir al teatro...

Y dentro del Romero sonando tangos, cuplés y zarzuelas.

Antes de la televisión.

Antes de internet.

Antes incluso de que la radio entrara en todas las casas.

Para mucha gente, aquel escenario era una ventana al mundo.

Y los espectáculos no se limitaban a los teatros.

El Archivo Municipal conserva publicidad de una actuación del Trío Pey en el Zany Bar hacia 1930. Incluso aparece documentada la llegada a la Puerta del Sol, en 1950, de un teatro portátil de la compañía Aparicio-Gómez.

Es decir, que el espectáculo también salía a la calle.

LOS AÑOS 50: PLASENCIA ESCUCHABA MÚSICA SINFÓNICA

Este ha sido uno de los descubrimientos que más me ha sorprendido.

A mediados de los años cincuenta existía una actividad musical mucho mayor de lo que podemos imaginar.

La Sociedad Filarmónica Placentina organizaba regularmente conciertos en los teatros Alkázar y Sequeira.

El Archivo conserva numerosos programas entre 1955 y 1958.

Y atención al nombre:

Orquesta Sinfónica de Madrid.

Actuó en Plasencia el 8 de junio de 1956, en el Teatro Sequeira.

Y volvió el 10 de junio de 1957, esta vez al Teatro Alkázar.

Eso cambia bastante la imagen que a veces tenemos de aquella Plasencia.

Aquí no llegaban solamente verbenas y espectáculos populares.

También se organizaban temporadas de música clásica.

5 DE JUNIO DE 1958: UNA NOCHE INTERNACIONAL EN PLASENCIA

Y llegamos a una fecha extraordinaria:

5 de junio de 1958.

Aquella noche, el Campo de Deportes de Plasencia recibió una de las concentraciones artísticas internacionales más importantes que probablemente haya vivido la ciudad en aquellos años.

Se trataba del I Festival Folklórico Hispanoamericano.

Participaron 21 grupos y cuatro solistas procedentes de 13 países, reuniendo cerca de 300 artistas.

Había representantes de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, España, Filipinas, México, Paraguay, Perú, Portugal y Venezuela.

Después de actuar en Cáceres y Trujillo, los participantes llegaron a Plasencia.

La actuación estaba prevista en el Campo de Deportes a las once de la noche.

Entre aquellos artistas estaban el Trío Sertanejo Alfredo Mello, de Brasil; el Folklore Colombiano de Delia Zapata; el Ballet Azteca y Maya de México; los espectaculares Indios Voladores del Espinal, Veracruz; el Trío Paraguay Tropical; el arpista peruano Florencio Coronado; la guitarrista mexicana Belén Ortega y numerosas agrupaciones más.

Y también estaban nuestros propios Coros Extremeños de Plasencia.

Pensad en la escena.

Una noche de junio de 1958.

Cientos de placentinos alrededor del Campo de Deportes.

Trajes mexicanos, músicas andinas, ritmos colombianos, arpas, guitarras, danzas portuguesas y folklore extremeño.

Todo aquello en Plasencia.

ANTONIO GADES TAMBIÉN PASÓ POR AQUÍ

En junio de 1970 encontramos otro nombre enorme:

Antonio Gades.

Uno de los grandes bailarines y coreógrafos españoles del siglo XX.

La propia cronología oficial de Antonio Gades recoge una gira por España que pasó por Toledo, León, Badajoz, Santander, Tarragona, Córdoba, Cáceres...

y Plasencia.

Otro nombre que podemos añadir con seguridad a nuestra historia cultural.

LOS FESTIVALES DE ESPAÑA

Los primeros años setenta fueron especialmente interesantes.

El Archivo Municipal conserva los programas de los Festivales de España celebrados en Plasencia.

En 1971 se desarrollaron en el Campo de Fútbol.

También existe un programa correspondiente a las actuaciones de 1972 en ese mismo recinto.

Y en 1973, el escenario de los V Festivales de España fue el Campo de San Calixto, entre el 20 de junio y el 4 de julio.

Y en aquellos festivales encontramos otro auténtico lujo.

En 1972 llegó a Plasencia el Teatro Nacional María Guerrero.

La compañía viajaba con tres obras en repertorio:

Misericordia, de Benito Pérez Galdós.

Dulcinea, de Gastón Baty.

Y Los caciques, de Carlos Arniches.

Entre aquel enorme reparto figuraban nombres como José Bódalo, María Fernanda D'Ocón, Julia Trujillo, Gabriel Llopart, Ana María Ventura, Cesáreo Estébanez y un entonces joven José María Pou.

Hoy pagaríamos por tener semejante reparto reunido.

Y ellos pasaron por Plasencia.

TONY LEBLANC Y LAS GRANDES REVISTAS DEL COLISEUM

Después estaba nuestro querido Teatro Coliseum.

Durante las Ferias de 1973, los días 8, 9 y 10 de junio, llegó la gran compañía de revistas de Tony Leblanc con:

Paloma, palomita, paloma.

El cartel original se conserva en el Archivo Municipal.

También encontramos a Addy Ventura.

Su compañía aparece documentada en Plasencia en 1973 y regresó al Coliseum los días 8, 9 y 10 de junio de 1975 con ¡Métame un gol!.

Y todavía volvería el 8 de junio de 1982 con La de Villadiego.

Aquellas Ferias debían de ser otra cosa.

Carteles pegados por las calles.

La gente preguntando:

—¿Quién viene este año?

Y el Coliseum lleno.

MANOLO ESCOBAR EN LA PLAZA DE TOROS

También he podido confirmar mediante hemeroteca una actuación de Manolo Escobar en la Plaza de Toros de Plasencia durante aquellos años.

La función comenzaba a las once de la noche y la entrada costaba 300 pesetas.

Por desgracia aquella actuación quedó marcada por una tragedia: un hombre que se había subido a la zona alta de los corrales para intentar contemplar el espectáculo sin entrada sufrió una caída mortal.

La noticia fue recogida por la prensa de la época.

Pero el documento confirma algo que durante años pudo quedar simplemente como recuerdo:

Manolo Escobar también actuó en Plasencia.

EL NIDO Y LA LLEGADA DEL ROCK

Y poco a poco cambió la música.

Llegaron las guitarras eléctricas.

Los pantalones vaqueros.

El pelo largo.

Y el rock.

Aquí aparece un local que merece por sí solo una historia:

El Nido.

Una agenda histórica de actuaciones del grupo Asfalto registra nada menos que tres conciertos en Plasencia:

el 18 de julio de 1975, en la Disco-Terraza El Nido;

el 14 de julio de 1978, nuevamente en la Terraza El Nido;

y el 23 de agosto de 1981, cuando aparece denominado Pista de Verano-El Nido.

Esto es muy significativo.

No fue una actuación aislada.

Asfalto volvió tres veces.

Uno de los grupos históricos del rock español tenía Plasencia metida en sus rutas de conciertos.

Y El Nido aparece ya claramente como uno de aquellos lugares placentinos donde empezaba a respirarse otro ambiente.

1980: 438 ARTISTAS Y DIEZ PAÍSES

Otra sorpresa.

En junio de 1980, Plasencia volvió a formar parte de un gran Festival Internacional de Folklore, junto con Cáceres y Badajoz.

Participaban representantes de diez países de África, Europa y América, con nada menos que 438 artistas.

Otra de esas historias que parecen haberse borrado de la memoria colectiva.

LOS BORDINI VOLANDO SOBRE LA PLAZA MAYOR

Y si hablamos de espectáculos inolvidables, hay que detenerse en el 5 de abril de 1981.

Ese día actuaron en la Plaza Mayor Los Bordini.

No eran músicos.

Eran un grupo internacional de origen alemán dedicado a las acrobacias.

Andaban sobre cuerdas con balancines, realizaban números suspendidos desde la torre del Ayuntamiento y hasta circulaban en motocicleta sobre el cable con trapecistas colgados debajo.

Las actuaciones duraban alrededor de hora y media y no cobraban una entrada fija:

el público daba la voluntad.

El Archivo Municipal conserva además una fotografía de aquella actuación.

Muchos placentinos todavía recordarán aquello.

PILAR BARDEM Y JUANJO MENÉNDEZ

Volvemos al Coliseum.

El 11 de junio de 1982 actuaron juntos Juanjo Menéndez y Pilar Bardem con la obra:

Nunca es tarde si la noche es buena.

Y al día siguiente, 12 de junio, estaba programada Enseñar a un sinvergüenza, de Alfonso Paso.

Otra muestra de que durante las Ferias el teatro placentino recibía compañías que estaban recorriendo los grandes escenarios nacionales.

Y ENTONCES LLEGÓ EXTREMODURO

Pero si existe una historia especialmente nuestra es ésta.

1 de octubre de 1988.

Torre Lucía.

Un pequeño escenario.

Entrada: aproximadamente 300 pesetas.

En el cartel estaban Golfos Pérsicos, Arcángel, Morgaño y un grupo placentino que empezaba a hacer ruido:

Extremoduro.

Robe, William y Kaíto.

Aquella noche tocaron once canciones.

Entre ellas estaban Extremaydura, La hoguera, Decidí, Arrebato y Romperás.

Todavía se conservan grabaciones de aquella actuación.

Quién iba a decirles a aquellos chavales que aquel grupo que tocaba en Torre Lucía acabaría llenando pabellones y estadios por toda España.

Pero nosotros los tuvimos aquí desde el principio.

Porque eran de aquí.

RADIO FUTURA EN EL CAMPO DE FÚTBOL

Otro concierto que merece ser recordado:

7 de agosto de 1990.

Radio Futura actuó en el Campo de Fútbol de Plasencia dentro de su gira Veneno en la piel.

Radio Futura no era entonces un grupo emergente.

Era ya uno de los grandes nombres del rock español.

Santiago Auserón y compañía sonando una noche de verano en Plasencia.

Seguro que más de uno que lea esto estuvo allí.

BARRICADA EN LA PLAZA DE TOROS

Y apenas un año después:

3 de agosto de 1991.

Barricada.

Plaza de Toros de Plasencia.

La fecha aparece tanto en archivos de conciertos como en colecciones históricas de entradas del propio grupo.

Los navarros estaban en aquellos años en plena época grande.

Guitarras.

Calor.

Plaza de Toros.

Y rock del que retumbaba.

LAS FERIAS DE 1994: LOS INHUMANOS, LUIS PASTOR Y MARÍA JOSÉ SANTIAGO

Los programas de las Ferias siguen dejando nombres.

En 1994, la Caseta Municipal recibió a María José Santiago y Los Inhumanos el sábado 11 de junio.

Al día siguiente actuó Luis Pastor.

También estaban programadas las orquestas Sur, Nova Sinfonía, Primera Plana y Money, además de actuaciones folklóricas y del grupo Salto Mortal en la Caseta Joven.

Seguro que aquí ya empiezan a despertarse muchos recuerdos.

1995: EXTREMODURO VUELVE A CASA

Y llegamos a otra noche histórica.

14 de octubre de 1995.

Plaza de Toros de Plasencia.

Extremoduro volvía a tocar en su ciudad.

Pero ya no eran aquellos tres chavales del pequeño escenario de Torre Lucía.

Las crónicas hablan de alrededor de 4.000 personas.

El grupo estaba en la etapa de Pedrá, muy cerca ya de entrar en el estudio para grabar Agila, el disco que terminaría de disparar su popularidad.

Aquella noche tocaron temas como Jesucristo García, Deltoya, La hoguera, Decidí, Arrebato, Quemando tus recuerdos y Ama, ama, ama y ensancha el alma.

En apenas siete años habíamos pasado del pequeño escenario de Torre Lucía a 4.000 personas en la Plaza de Toros.

Y aquello ocurrió delante de nuestros ojos.

PLASENCIA NO ESTABA TAN LEJOS DE TODO

Después de investigar todo esto, me queda una sensación.

A veces hablamos de la Plasencia antigua como una ciudad pequeña en la que nunca pasaba nada.

Y no es verdad.

Aquí actuaron compañías nacionales.

Aquí sonó la Orquesta Sinfónica de Madrid.

Aquí bailó Antonio Gades.

Aquí estuvieron Tony Leblanc, José Bódalo, María Fernanda D'Ocón, Pilar Bardem y Juanjo Menéndez.

Aquí cantó Manolo Escobar.

Aquí tocaron Asfalto, Radio Futura, Barricada y Extremoduro.

Aquí llegaron cientos de artistas desde América, Europa, África y Filipinas.

Y cada generación tuvo su lugar.

Nuestros abuelos tuvieron el Teatro Romero.

Después llegaron el Alkázar y el Sequeira.

El Coliseum.

Los Festivales de España.

El Campo de San Calixto.

El Campo de Fútbol.

Las casetas de Feria.

La Plaza Mayor.

La Plaza de Toros.

El Nido.

Torre Lucía.

Y seguramente todavía nos faltan muchos.

Porque en los archivos siguen esperando los viejos programas de Ferias, los carteles del Romero, las revistas, las entradas y las fotografías guardadas en cajones.

Y luego queda el archivo más importante de todos:

la memoria de los placentinos.

Por eso os pregunto:

¿A quién visteis vosotros?

¿Recordáis algún concierto, una orquesta, una compañía de teatro, una terraza de verano o un artista famoso que actuara en Plasencia y que no aparezca aquí ?

Decidlo.

Porque posiblemente ese recuerdo que uno guarda desde hace cuarenta o cincuenta años sea precisamente la pista que necesitamos para recuperar otro pedacito de la historia de Plasencia.

EL SARCÓFAGO DE SAN ROQUE: UNA HISTORIA ESCONDIDA DURANTE SIGLOSPresentaciónHay rincones de Plasencia que guardan secret...
22/09/2026

EL SARCÓFAGO DE SAN ROQUE: UNA HISTORIA ESCONDIDA DURANTE SIGLOS
Presentación

Hay rincones de Plasencia que guardan secretos a plena vista. Piedras que durante años parecen no decir nada… hasta que alguien descubre que llevan casi cinco siglos esperando para contar su historia.

Eso ocurrió en 2016 con el antiguo sepulcro relacionado con Beatriz de Trejo y Francisco de Valencia de Castro, en la iglesia y antiguo Hospital de San Roque.

UNA TUMBA DEL SIGLO XVI QUE VOLVIÓ A LA LUZ

Durante siglos, junto a la antigua Puerta del Sol, existió uno de los establecimientos asistenciales históricos de Plasencia: el Hospital de la Cruz, conocido posteriormente como Hospital de San Roque.

Su historia está estrechamente ligada a Francisco de Valencia de Castro y Beatriz de Trejo.

Francisco había dispuesto que parte de sus bienes se destinara a una obra piadosa y asistencial. Tras su muerte, Beatriz continuó aquella voluntad y, hacia mediados del siglo XVI, quedó constituido el hospital destinado a atender principalmente a personas pobres y necesitadas.

Y allí quisieron también dejar su memoria.

En la capilla se encontraba un magnífico sepulcro renacentista de piedra, fechado aproximadamente a mediados del siglo XVI.

Pero los siglos no pasaron en vano.

El antiguo hospital sufrió reformas, cambios de propietarios y diferentes usos. Aquella construcción que había nacido para socorrer enfermos fue perdiendo poco a poco su aspecto original.

Y el sepulcro terminó prácticamente integrado y oculto entre las estructuras del edificio.

Hasta que llegó 2016.

Durante las actuaciones realizadas en el antiguo conjunto de San Roque se recuperó aquella extraordinaria pieza funeraria.

Y apareció algo más.

El sepulcro estaba decorado con escudos heráldicos correspondientes a las familias relacionadas con el matrimonio, todavía perfectamente reconocibles a pesar del paso de los siglos.

Pero debajo había otro detalle sorprendente.

LOS LEONES QUE SOSTENÍAN LA TUMBA

El monumento descansaba originalmente sobre cuatro pequeños leones tallados en piedra.

Aquellos animales no estaban allí simplemente como decoración.

Durante siglos, el león fue utilizado en monumentos funerarios como símbolo de fortaleza, protección y vigilancia. Era como colocar guardianes de piedra custodiando eternamente el descanso de los difuntos.

Algunos de aquellos leones también habían quedado reutilizados o encastrados en la construcción.

Cuando el conjunto se recuperó pudieron volver a entenderse como parte del antiguo monumento funerario.

UNA PIEZA QUE SOBREVIVIÓ A TODO

Guerras.

Desamortizaciones.

Reformas.

Cambios de uso.

Derribos.

Siglos de abandono y transformación.

Y, pese a todo, el viejo sepulcro consiguió sobrevivir.

Hoy podemos contemplarlo y fijarnos en sus escudos, sus cruces, las marcas del cincel sobre la piedra y esos pequeños leones que parecen seguir haciendo guardia después de casi quinientos años.

A veces pensamos que conocemos Plasencia porque hemos recorrido sus calles toda la vida.

Pero basta levantar una piedra, abrir una pared o recuperar un antiguo edificio para que aparezca otra ciudad debajo de la nuestra.

Y eso es precisamente lo maravilloso de Plasencia:

todavía quedan historias escondidas esperando volver a ser contadas .

LA MISTERIOSA CAMARERA JUDÍA DEL CAMINO DE MALPARTIDALa mujer que, según una vieja leyenda placentina, preparaba un banq...
22/09/2026

LA MISTERIOSA CAMARERA JUDÍA DEL CAMINO DE MALPARTIDA
La mujer que, según una vieja leyenda placentina, preparaba un banquete imposible bajo el Puente de Nieblas

Hay historias de Plasencia que parecen inventadas ayer para una noche de misterio.

Pero esta no.

A comienzos del siglo XX ya estaba recogida por escrito.

Y lo más sorprendente es que el lugar donde se sitúa la leyenda estuvo realmente relacionado con vecinos judíos de la Plasencia medieval.

La historia nos lleva al antiguo camino de Plasencia a Malpartida, cuando salir de la ciudad significaba internarse entre huertas, viñas, caminos y arroyos.

Allí se encontraba el viejo Puente de Nieblas, también conocido en algunos documentos como la Pontecilla de Nieblas.

Y precisamente bajo aquel puente situaba la tradición a una extraña mujer.

Una camarera judía de extraordinaria belleza.

Pero cuidado: aquí «camarera» no debemos imaginarla como una camarera de bar de nuestros días. En este tipo de relatos se refiere más bien a una mujer encargada de servir o atender un banquete.

Y menudo banquete.

LA NOCHE EN QUE APARECÍA LA MUJER

El folklorista extremeño Publio Hurtado recogió esta superstición en su obra Supersticiones extremeñas, publicada en 1902.

La tradición hablaba de una «camarera judía de peregrina belleza» vinculada al camino de Malpartida a Plasencia.

Según el relato, en determinadas noches aparecía bajo el Puente de Nieblas un extraordinario banquete.

Mesas preparadas.

Comida en abundancia.

Copas.

Vajillas.

Y una misteriosa mujer judía encargada de servirlo.

Con el paso de los años, algunas versiones fueron todavía más lejos y afirmaron que los vasos y recipientes utilizados en aquel banquete procedían nada menos que del saqueo del Templo de Jerusalén.

La tradición llegó a describir aquello como una especie de banquete baltasárico.

La expresión recuerda al famoso banquete bíblico de Baltasar, durante el cual se utilizaron vasos sagrados procedentes del Templo de Jerusalén antes de aparecer una misteriosa escritura anunciando la caída del rey.

Así que detrás de aquella aparición placentina probablemente terminaron mezclándose durante generaciones religión, superstición, relatos bíblicos y memoria popular.

PERO AQUÍ VIENE LO MÁS CURIOSO

Podríamos pensar que la relación entre los judíos y aquel rincón del camino de Malpartida fue inventada completamente por la leyenda.

Pues resulta que no.

Existe documentación histórica.

El 26 de septiembre de 1476, un documento del Archivo Catedralicio de Plasencia menciona a Ysay Abenhabibe, judío vecino de la ciudad.

El Cabildo le concedió en censo una viña situada precisamente junto al Puente de Nieblas.

El documento señalaba además como uno de sus límites una calleja que iba desde la Pontecilla de Nieblas hasta la Dehesa de los Caballos.

Esto no demuestra, naturalmente, que existiera aquella misteriosa camarera.

Pero sí demuestra algo fascinante:

los judíos placentinos estuvieron realmente relacionados con tierras situadas junto al Puente de Nieblas siglos antes de que la leyenda fuese recogida por escrito.

Y eso hace que la historia resulte todavía más interesante.

Tal vez generaciones posteriores conservaron un recuerdo deformado de aquellas propiedades judías.

Tal vez la imaginación popular añadió después la mujer, el banquete, los vasos sagrados y las noches misteriosas.

Nunca podremos saberlo con certeza.

UN LUGAR CARGADO DE LEYENDAS

Además, la camarera judía no era la única aparición relacionada con aquellos parajes.

El Puente de Nieblas parece haber sido uno de los lugares más misteriosos del viejo Plasencia.

Otras tradiciones situaban allí una mora o doncella encantada, relacionada con las noches y madrugadas de San Juan.

También circularon historias de amores desgraciados, enfrentamientos y apariciones vinculadas con aquellas tierras.

Parece que aquel puente, aquel arroyo y aquel viejo camino se convirtieron durante siglos en un auténtico escenario para la imaginación popular.

Y no resulta difícil entenderlo.

Pensad en aquella zona hace doscientos, trescientos o quinientos años.

Sin edificios.

Sin farolas.

Sin carreteras modernas.

Solamente el camino.

El arroyo.

El pequeño puente.

Las viñas.

Y la oscuridad.

Con la niebla subiendo desde el agua en determinadas noches, cualquier sombra podía convertirse en una mujer.

Y cualquier ruido bajo el puente podía terminar convirtiéndose en un banquete celebrado por seres del más allá.

¿EXISTIÓ REALMENTE LA CAMARERA JUDÍA?

Aquí debemos separar claramente historia y leyenda.

No conocemos ningún documento medieval que identifique a una mujer concreta como protagonista de esta historia.

No sabemos su nombre.

No sabemos quién era.

Ni siquiera podemos afirmar que existiera realmente.

Lo que sí está documentado es la existencia del Puente de Nieblas, el antiguo camino hacia Malpartida, la presencia de propiedades vinculadas a vecinos judíos junto al puente durante el siglo XV y la existencia de la leyenda recogida por escrito a comienzos del siglo XX.

Por eso no debemos presentar a aquella mujer como un personaje histórico demostrado.

Pero como leyenda placentina, es una de esas historias que merecen ser rescatadas.

Y AHORA IMAGINAD LA ESCENA...

Una noche cerrada.

El viejo camino de Malpartida completamente oscuro.

El agua corriendo bajo el Puente de Nieblas.

Un caminante se acerca.

Entonces distingue una luz bajo el puente.

Se asoma.

Hay una mesa puesta.

Copas que brillan.

Comida suficiente para alimentar a decenas de personas.

Y detrás de la mesa, esperando en silencio...

una mujer de extraordinaria belleza.

La misteriosa camarera judía del camino de Malpartida.

Una de esas historias de Plasencia que estuvieron a punto de desaparecer y que merece la pena volver a contar.

Porque algunas veces debajo de nuestros caminos no solamente queda historia.

También quedan leyendas .

Dirección

Calle Batalla De San Quintín
Plasencia
10600

Horario de Apertura

Martes 06:00 - 10:00
Miércoles 06:00 - 10:00
Jueves 06:00 - 10:00
Viernes 06:00 - 10:00
Sábado 06:00 - 10:30
Domingo 06:00 - 11:00

Teléfono

+34667276120

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