06/06/2021
Te dejamos la historia de unos clientes cualesquiera de Demamáluis. O quizás la nuestra misma... 😉
Esperamos que te guste.
𝐒𝐞 𝐜𝐫𝐢𝐚𝐫𝐨𝐧 𝐣𝐮𝐠𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐧 𝐞𝐥 𝐦𝐢𝐬𝐦𝐨 𝐛𝐚𝐥𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐟𝐮́𝐭𝐛𝐨𝐥. 𝐓𝐞 𝐜𝐮𝐞𝐧𝐭𝐨.
Los tres eran vecinos del mismo barrio, Las Lagunas, y tenían casi la misma edad, además, sus familias se conocían desde antes de que ellos nacieran.
No era raro verlos pasando mañanas y tardes enteras juntos, hasta el anochecer, marcando goles y haciendo paradas y caños o bicicletas... , decían sus abuelos.
¡Disfrutaron la juventud al máximo!. Como si ya supieran que nunca más volverían a ser jóvenes.
Compartieron miles de aventuras. ¿Tantas?... ¡Sí! Tantas como sus pequeños cuerpos de niños, y luego adolescentes, pudieron lidiar.
¡Y créeme si te digo que fueron muchas!.
Pero entonces, sus vidas empezaron a tomar rumbos diferentes. El trabajo, los estudios, sus intereses... marcaron distintas coordenadas en la brújula.
Prometieron nunca perder el contacto con tantas ganas como cuando querían ganar un partido. Y antes de comenzar el venidero año una fecha ya estaba marcada en el calendario de todos. Ese día no podría faltar ninguno.
Viajarían desde sus, ahora, lejanas ciudades para reencontrarse y narrar hasta revivir todos y cada uno de aquellos momentos pasados y tan anhelados de su niñez.
Pactaron un lugar. No había dudas... Sería donde Luis.
Luis era mítico de la hostelería ourensana. Lo ha sido desde siempre. Cuando eras pequeño escuchabas a los veteranos nombrarle. Luego, te hacías mayor y pasabas a ser tú quién conversabas con él...
Aunque más bien no le hablas, le escuchas...
Luis ya no regentaba el mismo bar de la zona universitaria donde tantas horas pasaron jugando a los dardos. Habían sido él y las paredes del "Trópic" los testigos de la mayor parte de las andanzas de estos muchachos.
Ahora, la ubicación era diferente. La zona vieja, "los vinos", una Tapería llamada, como no podía ser de otra manera, "Demamáluis".
No importa, porque el espíritu de Luis es el que inunda el ambiente allá donde esté.
Y llegó el día, la hora. Hace un año que Luis tiene tachada la fecha en la agenda.
La mesa ya está reservada. Hay 4 sillas, ellos son 3... pero, Luis siempre acaba sentado en ella. Es impensable e imposible una cena donde Luis no ocupe, a cachitos de su tiempo, ese lugar, para contarnos una de sus múltiples y grandes aventuras. A veces, incluso no sabes ni cuánto de real tienen, pero no importa, es genial escucharlas y hasta apetece creerlas, sin más.
Luis los saluda con su característico: ¿Qué tal compañero? (He visto pasar tantos "compañeros" de Luis por sus locales que no logro imaginarme lo grande que era su clase del colegio... jajaja).
¿unas cañitaaas? ¿unos vinitooos? ¿unos pinchiiitooos? riiicooo riiicooo.
𝘗𝘰𝘳 𝘧𝘪𝘯, 𝘩𝘢 𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢𝘥𝘰 𝘦𝘭 𝘮𝘰𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰. 𝘌𝘭 𝘴𝘢𝘭ó𝘯 𝘦𝘴𝘵á 𝘱𝘳𝘦𝘱𝘢𝘳𝘢𝘥𝘰.
𝘝𝘢𝘯 𝘢 𝘤𝘦𝘯𝘢𝘳 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘦𝘯 𝘤𝘢𝘴𝘢, 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦... 𝘓𝘶𝘪𝘴 𝘧𝘶𝘦, 𝘦𝘴 𝘺 𝘴𝘪𝘦𝘮𝘱𝘳𝘦 𝘴𝘦𝘳á 𝘴𝘶 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘯𝘥𝘢 𝘤𝘢𝘴𝘢.
En la vida puede haber más de un héroe en una historia. Y, de vez en cuando, nos gusta juntarnos con los de la nuestra para compartir buenos momentos.
❓ Y ahora dime... ¿No te apetece quedar con los héroes de la tuya en, no se me ocurre mejor lugar que, Demamáluis?
Dedicada a Luis.
Por Álex, Community Manager.