15/05/2026
Indignado no es la palabra. Ni siquiera ninguneado. Lo que siento es impotencia.
Porque aquí se han hecho las cosas sin preguntar a quien realmente paga: el consumidor.
Después de recoger firmas, hablar con gente de Conselleria y reclamar por todos los medios, no se ha llegado a nada. Nos intentan convencer de que “es lo mejor” y que “ya lo veremos con el tiempo”. Pero, sinceramente, ¿cómo pueden estar tan ciegos ante algo tan evidente?
Fort de l’Eau va a convertirse en un foco de insalubridad más pronto que tarde.
Las “parcelitas” que han colocado ahí en medio, a apenas 13 metros de mi terraza —eso sí, bien cobradas—, sin techo ni puertas, no traerán solo moscas, cucarachas y demás. También traerán malos olores para quienes intentan disfrutar de algo tan simple como tomar algo al aire libre.
Y por si fuera poco, hoy me llegan los “nuevos” contenedores.
Después de todo esto, ya no sé qué pensar, pero desde luego no auguro mucho futuro a este sistema.
José Gonzalo Soriano
Bar La Jarrita