04/05/2026
2025 fue un año de muchos momentos de incertidumbre, muchas dudas, nuevos retos, miedo a lo desconocido mezclado con ilusión por avanzar.
Pero si algo no ha cambiado, si algo he tenido claro, es que jamás dejaría de hacer tartas. Son mi ancla cuando todo tiembla.
Y aunque el ruido de fuera a veces aturde, escucho esa voz bajita que no se calla nunca. La que susurra “sigue”, la que me recuerda quién soy cuando dudo. A veces molesta. A veces salva. Pero siempre, siempre está.