Casa Mingo es la decana de las sidrerías en Madrid y posiblemente de todas las existentes en España. Abrió sus puertas en 1888, cuando todavía no se habían cumplido 60 años de la desaparición del genial pintor Francisco de Goya. El mismo que iluminó con sus frescos las próximas ermitas de San Antonio de la Florida, diseñadas por Ventura Rodríguez, autor también del Museo del Prado. Casa Mingo se l
evanta en un lugar tan agradable que fue Real Sitio a la ribera del Manzanares, como prolongación del Campo del Moro y del resto de jardines del Palacio Real. Aquellos que busquen reponer fuerzas en uno de los restaurantes buenos de Madrid, están de enhorabuena. La amplitud de su planta baja y de la planta superior, así como las espléndidas terrazas que se instalan en temporada, las cuales se refrescan con la suave brisa que proviene de las abundantes arboledas de su entorno, las del Parque del Oeste, Ciudad Universitaria, Parque de la Bombilla, Casa de Campo, Rosaleda y otros espacios del pasillo verde, dan cabida a una numerosa clientela que, en ocasiones, tiene que esperar algunos minutos para conseguir mesa.