20/02/2025
A Pelayo, compañero de barra y hermano de vida.
Cierro las puertas del Bar Amba, pero nunca las de nuestra amistad. Han sido años de trabajo, esfuerzo y mil historias compartidas, con días agotadores y noches interminables, pero siempre con una certeza: contar contigo ha sido un regalo.
Desde la primera copa servida hasta el último brindis con Jameson, hemos vivido momentos que quedarán grabados para siempre. Nos hemos reído, hemos sudado juntos en los días de más faena y, cuando la jornada terminaba, ahí estábamos, con un wh**ky en la mano, mirando el local en silencio y sabiendo que, al final del día, todo valía la pena.
No eras solo un camarero. Eras el alma de este lugar, el que daba la bienvenida con una sonrisa, el que sabía exactamente cómo animar un mal día y el que hacía que cada cliente sintiera que aquí siempre había un sitio para él.
Un momento clave en tu vida, ésta te azotó con crueldad, y cuando "recuperaste la consciencia" me dijeron que preguntabas por mi, que como estaba yo, que me avisasen y pidiesen perdón en tu nombre por que me ibas a dejar tirado en el servicio.
(Sin palabras)
Hoy brindamos por el pasado, por todo lo que hemos vivido, pero sobre todo por lo que vendrá. Porque esto no es un adiós, es solo un cambio de escenario. Y sé que, donde sea que nos lleve la vida, siempre habrá una copa de Jameson esperando y una conversación pendiente.
Gracias por todo, "Amigo". Nos vemos en la próxima ronda.
Con todo mi cariño,
Sergio Baramba.