30/07/2025
Cuando el tío Abel pasó a ser "el bigotes" yo tenía 20 años.
Me ofreció la oportunidad de aprender un oficio, y vaya si aprendí!!! No sabía ni poner una coca-cola cuando aterricé en su barra.
Aprendí a ser camarera, de las de antes, de las que se quedan hasta que todo el trabajo está hecho, de las que les gusta su oficio... se preocupó que aprendiera de todos, pero sobre todo pude aprender de él.
Lo primero que aprendí fue a separar Familia de Trabajo. Durante el turno eramos "currelas" y cuando terminábamos, volvía a ser el tío Abel.
Aprendí a compartir con mis compañeros de trabajo.
Aprendí a confiar en ellos.
Aprendí a hablar los problemas que surgen en el trabajo para que no se enquisten.
Aprendí lo que significa ser compañeros de trabajo, que no todos te tienen que caer bien, pero que hay que respetarse.
Aprendí a dejar los problemas en la puerta al entrar y recogerlos al salir.
Aprendí a tomar mis propias decisiones aunque me equivocara, que con 20 años me equivocaba mucho, pero no importaba, ahí estaba él, con su "bigote para arriba" dispuesto a animarte o a no decirte nada, (eso dependía de la cagada que habrías hecho...)
Mis mejores años de camarera fueron con él. Nunca podré agradecerle la gran oportunidad que me dió.
Creo que soy una buena camarera y eso es gracias a él.
Me quedo con esos años juntos y que la última vez que hablamos, sin saber que era la última, le dije todo lo que le quería.
Yo estoy convencida de que nos volveremos a encontrar, así que mientras, cuidanos desde donde estés.
Bigotes, te quiero mucho!!!
Los SORETes te echamos de menos.