27/05/2019
PUBLICACIÓN DE DESPEDIDA - PARTE UNA: La Parte Dura
(Dudaba mucho si hacer esta publicación, ya que he hablado mucho del tema, pero mis conversaciones durante los últimos meses han demostrado que hay muy poco conocimiento de las realidades de la situación laboral, y de los autónomos y pequeños negocios, y eso nunca cambiará si no hablamos abiertamente y sinceramente)
Y sin más entramos en la última semana de la cafetería.
Son casi 6 años desde que encontré el local y decidí dar el paso definitivo para montar el negocio, y eso después de años de preparar y ahorrar.
Durante el año y medio entre firmar el contrato de alquiler y abrir la cafetería aprendí mucho de la burocracia, incompetencia, mediocridad, chapuceo y falsedad que contamina esta ciudad y complica aún más el proceso de montar y llevar una empresa de forma legal.
Sobre todo, quiero tratar con un par de comentarios que he recibido varias veces desde anunciar que iba a cerrar el chiringuito.
Sí, estoy cansado. La hostelería cansa. Ser autónomo cansa.
Pero no es por eso que cierro. Si fuera el caso de necesitar unas buenas vacaciones igual lo haría, siempre con la intención de volver. Cierro porque trabajo 11 horas al día, 6 días a la semana por 400€ al mes, y después de 4 años no veo mucha probabilidad de que la cosa mejore (las recientes campañas electorales no me han dado nada de confianza de que haya una voluntad política de efectuar cambios reales desde ninguno de los partidos, ni de manera local ni nacional).
No pienso montar otra cosa. Puede que algún día sí, pero por ahora on tengo los fondos. Una cosa que diferencia el pequeño negocio a los grandes es que no somos millionarios a los que les da igual abrir y cerrar empresas como si nada. Tanto abrir como cerrar un pequeño negocio es una decision enorme que tiene implicaciones en toda la vida de quien lo hace.
Y el problema más grande no es el alquiler. Sí, mi alquiler ha subido, pero sigue muy razonable. Y sé que en eso tengo suerte y que no es el caso de otros sitios.
Pero lo que sí tenemos en común es la barbaridad de gastos a los que se enfrenta el autónomo y pequeño negocio antes de ni ganar un duro. Y el coste de contratar personal como pequeño negocio es prohibitivo, como si no quieren fomentar el empleo. El Estado castiga al emprendedor en vez de apoyarle (claro, hablo de la hostelería en Granada, pero dudo que es el único sector ni la única ciudad con los mismos problemas).
Cuando subí los precios en agosto fue un último intento de hacer rentable el negocio, pero no se ha notado en la caja por la cantidad de personas que han dejado de venir por pensar que 2,50€ es caro para su desayuno. En un entorno donde no se puede poner un precio que refleja los verdaderos gastos de un negocio, el fraude es inevitable para mantener competitividad.
Nada de esto es una sorpresa para la gente de Granada. Cuando digo que declaro todos mis ingresos se ríen de mi. Cuando digo que soy autónomo con empleadas me miran con pena. Pero cuando propongo soluciones, me dicen que no son factibles. Que hay demasiadas maneras de aprovecharse de ellas. Que no se puede imponer leyes y medidas que van en contra de la cultura del país. La cultura de la picaresca, de siempre querer más por menos, de no diferenciar entre precio y valor, y de apremiar los supuestos ahorros de hoy por encima de los costes al largo plazo.
En fin, ya sabemos de sobra de que si algo parece barato será que alguien está perdiendo, o en fabricar o transportar o servir el producto. Pero nos da igual. Seguimos buscando los chollos. Seguimos comprando en superficies grandes en vez de negocios locales. Seguimos aprovechando de rebajas pensando que estamos ganando algo. Y estamos cómodos. Y no queremos ni reflexionar sobre esto. Y luego nos da pena cuando los negocios que nos gustan se ven obligados a cerrar.
Como la gran mayoría de autónomos y empresarios he dedicado, invertido y sacrificado más de lo que pensaba posible en la cafetería, y no hay manera de expresar adecuadamente la tristeza, decepción, frustración, vaya todas las emociones que siento al tener que cerrarla.
Sin embargo...
(To be continued...)